domingo, 16 de octubre de 2016

Reseña de La Asesina (Nie yin niang)

Poster 1 La Asesina (2015)
Director: Hsiao-Hsien Hou
Actores: Qi Shu; Chen Chang
Duración: 105 minutos
País: Taiwan
Año: 2015

"El camino de la espada es despiadado", dice la maestra de la protagonista en este hermoso filme ganador del premio a Mejor Director en el Festival de Cannes 2015. No obstante, quien parece no coincidir con esas palabras es ni más ni menos que el realizador del filme.

Hsiao-Hsien Hou (¿Triple H?) toma al género de las artes marciales para hacer algo muy interesante y controversial. Deja a las peleas ya no en un segundo plano, tal vez en un tercero o hasta en un cuarto, ¿por qué? Porque parece más interesado en, primero, la belleza de las imágenes y después, en exponer o sugerir un conflicto interno o un avance de la trama mediante una forma contemplativa y sonora y no a través de batallas de las que Bruce Lee o Neo estarían orgullosos. No. Aquí no hay ninguna contienda memorable. Lamentablemente, ni siquiera una divertida.

Esta asesina cuando mata o riñe se preocupa de hacerlo con sigilo y rapidez. Nada de "mátalos suavemente". Nel. Una cuchillada certera y adiós. Supongo que ese estilo en la vida real sería el más adecuado para un oficio como ese pero en el cine eso provoca secuencias poco excitantes. Hay que agregar que muchas veces hay escenas largas donde los actores no hacen mucho pero donde hablan y hablan y que varias veces la cámara permanece fija en encuadres prolongados.

Poster 2 La Asesina (2015)

Lo sorprendente es que eso no es difícil de ver (sí de aguantar). No lo es porque hay belleza en la pantalla. De todos lados. De Qi Shu y su piel perfecta, del prólogo en blanco y negro que nos lleva a un monasterio en una montaña, en los trajes de los guardias del gobernador de Weibo, en las concubinas y en la esposa, en un mágico hechizo que casi quema a una mujer, en el contraste de la corte con la sencillez rural, en un acantilado que se pierde paulatinamente en la niebla, a través de las telas que acompañan el lujo en la palaciega alcoba o en una melodía de un instrumento musical antiguo y en el canto de las aves.

Muy hermoso... aunque algo cansado de ver por ese estilo lento y porque la trama se desenvuelve de forma paulatina principalmente a través de diálogos. Una situación que se cuenta brevemente pero no por eso simple. Nuestra protagonista debe matar al jefe de un territorio del que el emperador desconfía. Ese gobernador es su primo y en el pasado fue mucho más que eso.

¿Qué decidió hacer ella? Me pareció que el desarrollo de este conflicto emocional se desenvolvía a través de pistas auditivas y visuales mientras transcurría el filme. ¿Fue realmente que el director quiso plasmar así eso o simplemente yo quise encontrar algo donde no había? Tal parece que el camino de la espada no es nada más despiadado, también es complejo y elegante.

8.0/10


miércoles, 5 de octubre de 2016

Reseña de Cuentos de Tokio (Tôkyô monogatari)

Poster Cuentos de Tokio
Director: Yasujirô Ozu
Actores: Chishû Ryû, Chieko Higashiyama, Setsuko Hara
Duración: 136 minutos
País: Japón
Año: 1953

¿No es la vida...?

¿...como se retrata en esta película? ¿Con hijos muy ocupados en sus trabajos para atender a sus viejos padres, viajes que no resultan tan placenteros como esperábamos, un ritmo vertiginoso que pronto desplaza a las viejas costumbres, futuros prometedores incumplidos o parientes que parecen más interesados en la ropa heredada que dejaron los muertos más que en los muertos mismos?

Esa impresión, me parece, solamente la logra el arte mayúsculo. Uno, al mismo tiempo, universal y personal, que además, no caduca. Mi ignorancia me había ocultado la obra de Yasujirô Ozu hasta que afortunadamente en un ciclo de cine japonés reciente me topé con ella. Sin duda que su ritmo es muy distinto al cine contemporáneo e incluso puede bordear en algo "aburrido" (sí, con tal vez demasiada insolencia debo decirlo), pero eso no me importó porque mientras la veía y una vez que acabé de hacerlo, tenía una sensación que casi nunca alcanzo mediante el séptimo arte. Aquí hay belleza. Humanidad. Melancolía. Resignación. Honestidad. Arte. Además de increíble maestría en los ejecutantes.

Ozu tiene un estilo propio y eso es patente a los pocos minutos del filme. Primero que nada, su cámara es fija, prácticamente nunca se mueve y en ella encuadra imágenes con una organización meticulosa y formas geométricas fácilmente reconocibles que dotan a la composición de una profundidad pocas veces vista. Crea patrones o estructuras. Incluso encuadra a los actores usando la escenografía. Parece obsesivo en su diseño y eso es algo que me gustó mucho. Las cosas están ahí por un motivo. También suele contrastar dos temas de manera visual muy tersamente y la manera en que retrata a las personas hablando es muy inusual: las pone exactamente de frente. En algún lado leí que eso lo hacía para que pareciera que se están confesando. Lo logra. Es una conexión muy directa, casi incómoda. Otra característica distintiva (nótese que ya van varias y que muchos directores nunca desarrollan un estilo reconocible) es que a veces coloca la cámara a la altura del suelo (a esta técnica se le llama tatami shot). Ella y los demás encuadres, me dieron la sensación de cercanía, contemplación y reflexividad (¿nostalgia?), porque además, varias veces pone una escena sin personas y cuando estas sí salen, primero vemos la escenografía y después aparecen los personajes y a veces estos se van y la toma sigue unos segundos más mostrando el lugar.

Cuentos de Tokio Funeral

Otros que son memorables son Chishû Ryû y Setsuko Hara. El primero interpreta a un abuelo (impresionante el dato de que hizo el papel cuando tenía menos de 50 años) que acepta que la vida simplemente pasa, que debe quedar solo y que tiene la dicha de que "no le fue tan mal" (aunque no tan bien como los sueños demandan). Y la segunda interpreta a una nuera que trata mejor a sus suegros que los hijos de estos. Una persona adorable y admirable (¿por qué no hay más gente como ella?).

Bueno pero a todo esto, ¿cuál es la historia? No la había mencionado porque es la parte que menos atención recibe y no es "tan complicada" como una narración actual exigiría de un filme de más de dos horas. Digamos que es sobre unos padres que viven en la provincia japonesa que visitan a sus hijos en Tokio, sus interacciones familiares y una sorpresiva muerte. Es "sencilla" pero muestra magistralmente las complicadas relaciones humanas y un montón de temas y cosas que "así pasan" (¿lamentablemente?).

¿No es la vida decepcionante? pregunta la pequeña Kyoko a la angelical Noriko en uno de los muchos inolvidables momentos. No. Con cosas como Cuentos de Tokio, no lo es.

10/10