"El camino de la espada es despiadado", dice la maestra de la protagonista en este hermoso filme ganador del premio a Mejor Director en el Festival de Cannes 2015. No obstante, quien parece no coincidir con esas palabras es ni más ni menos que el realizador del filme.
Hsiao-Hsien Hou (¿Triple H?) toma al género de las artes marciales para hacer algo muy interesante y controversial. Deja a las peleas ya no en un segundo plano, tal vez en un tercero o hasta en un cuarto, ¿por qué? Porque parece más interesado en, primero, la belleza de las imágenes y después, en exponer o sugerir un conflicto interno o un avance de la trama mediante una forma contemplativa y sonora y no a través de batallas de las que Bruce Lee o Neo estarían orgullosos. No. Aquí no hay ninguna contienda memorable. Lamentablemente, ni siquiera una divertida.
Esta asesina cuando mata o riñe se preocupa de hacerlo con sigilo y rapidez. Nada de "mátalos suavemente". Nel. Una cuchillada certera y adiós. Supongo que ese estilo en la vida real sería el más adecuado para un oficio como ese pero en el cine eso provoca secuencias poco excitantes. Hay que agregar que muchas veces hay escenas largas donde los actores no hacen mucho pero donde hablan y hablan y que varias veces la cámara permanece fija en encuadres prolongados.
Lo sorprendente es que eso no es difícil de ver (sí de aguantar). No lo es porque hay belleza en la pantalla. De todos lados. De Qi Shu y su piel perfecta, del prólogo en blanco y negro que nos lleva a un monasterio en una montaña, en los trajes de los guardias del gobernador de Weibo, en las concubinas y en la esposa, en un mágico hechizo que casi quema a una mujer, en el contraste de la corte con la sencillez rural, en un acantilado que se pierde paulatinamente en la niebla, a través de las telas que acompañan el lujo en la palaciega alcoba o en una melodía de un instrumento musical antiguo y en el canto de las aves.
Muy hermoso... aunque algo cansado de ver por ese estilo lento y porque la trama se desenvuelve de forma paulatina principalmente a través de diálogos. Una situación que se cuenta brevemente pero no por eso simple. Nuestra protagonista debe matar al jefe de un territorio del que el emperador desconfía. Ese gobernador es su primo y en el pasado fue mucho más que eso.
¿Qué decidió hacer ella? Me pareció que el desarrollo de este conflicto emocional se desenvolvía a través de pistas auditivas y visuales mientras transcurría el filme. ¿Fue realmente que el director quiso plasmar así eso o simplemente yo quise encontrar algo donde no había? Tal parece que el camino de la espada no es nada más despiadado, también es complejo y elegante.
Hay viajes extrañamente inolvidables y enriquecedores. Este es uno de esos. Fue moderadamente entretenido, visualmente pobre, auditivamente monótono, sin secuencias con música que aceleraran los latidos, al parecer fotografiado con una cámara de celular chafa, sin trama evidente, lleno de carencias y de duda: ¿Ante que me enfrento? ¿Vale la pena esto? ¿Por qué?
Y ahí, en esa pregunta, está la respuesta. Porque estamos frente a la obra de un autor que tiene prohibido hacer su trabajo y aún así, desafía a su gobierno y cuestiona su mundo. Y tal vez lo cambie.
Jafar Panahi es un director iraní al que le fue prohibido hacer películas. En ese país no se puede hablar de un montón de cosas y hay una censura con mayúsculas. No tonterías. Estuvo en la cárcel por hacer filmes y no debió hacer esto. Para burlar la prohibición, se hace pasar por un conductor de taxi y sube a distintos pasajeros para hablar de temas controversiales: ladrones, la pena de muerte a la que algunos se enfrentan, el entretenimiento occidental y el papel de la piratería, supersticiones locales, presos políticos y defensores de derechos humanos, viudas indefensas, pobres, sentimientos de buenos samaritanos que sufrieron robos y hasta las prohibiciones a las que se enfrentan todos los cineastas de su patria o palabras de cariño al público que espera su trabajo. Todo adentro de un taxi en menos de hora y media sin ser propagandístico.
Es cine a un nivel muy superior al simple entretenimiento. Es defender la libre expresión. Es política. Es poder.
Es profundo y cada quién puede interpretar de distinto modo la complejidad de sus planteamientos. Sólo que debes saber de antemano el contexto de la obra en todo momento (y sentir simpatía por lo que superó). Si no lo sabes (ni conectas), probablemente te quedes muy decepcionado. Algunas conversaciones son divertidas y sus temas llegan a ser cercanos pero tener todo el tiempo a personas hablando sentadas frente a la cámara puede ser cansado y hasta aburrido. Esto está extremadamente lejos de ser una costosa producción estadounidense. Hasta el cine mexicano parece solvente en comparación.
Bajo esas restricciones, quien se eleva por encima de todo es la sobrina del director (quien recibió a nombre de Panahi el premio del Oso de Oro del Festival de Berlín del 2015 por este filme). Su presencia brinda el mejor rato de estos minutos y es fácilmente el acompañante más agradable y divertido.
Si se unen con ella a este paseo, preparen para deleitar a su conciencia o a su intelecto (aunque no a sus sentidos).
Actores: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams
Duración: 128 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2015
Se requieren exhaustivas horas de investigación, entrevistar a los posibles protagonistas, organizar la información, elegir los casos representativos, tener al equipo adecuado, rechecar los datos, ordenar todo de nuevo, sentarse a hacerlo y editarlo para que quede listo. Ese fue el trabajo que esta película hace y ese fue el trabajo que hicieron los que aparecen en ella. Un depurado relato de cómo fue que un periódico en Estados Unidos destapó hechos de pederastia de decenas de sacerdotes, la complicidad de la Iglesia y el trabajo de abogados para ocultar los hechos.
Lo publicó The Boston Globe en el 2001. La investigación corrió a cargo del equipo conocido como Spotlight. Un grupo de cinco reporteros que empezó cubriendo una severa e inverosímil acusación de un abogado hacia el cardenal local y terminó descubriendo un escándalo de proporciones globales. Vemos como buscan entrevistas de encubridores, víctimas o perpetradores; como descubren perturbadores patrones; como una cosa los lleva a otra o como de pronto descubren nuevas pistas o un hecho del pasado que habían pasado por alto aclara algo en el presente. Ponen el dedo en la llaga. No se conforman. Sienten que hay aún algo más y siguen y siguen. Antes de imprimir la historia, checan y rechecan sus datos, no dejan cabo suelto. Es un excelente filme sobre el periodismo. Aunque también parece thriller y tiene cierto aire de documental. Un montón de tipos hablando y buscando en libros asombra y nos pone de su lado.
Signo de un gran trabajo en la zona de realización. Para empezar, al escribir un buen guión, ya que además del enorme esfuerzo de poner los hechos claros, da personajes definidos, escenas pequeñas que dicen mucho y diálogos vertiginosos. Indispensable, el editor, Tom McArdle, a quien yo creo que deben dar el Oscar en la categoría pues además de que hizo una película comprensible, le salió una entretenida y de buen ritmo. Todo el elenco es bueno, en especial Michael Keaton y Rachel McAdams. El primero, el seguro líder del grupo lleno de experiencia que sabe que hacer que además acepta haber cometido un grave error en el pasado y quien más resistencia exterior enfrenta y la segunda, una bella reportera que tiene conflictivas razones personales al hacer su chamba. A su lado está Mark Ruffalo y no lo hace nada mal, pero yo lo sentí algo forzado en su interpretación física (tal vez el reportero al que interpreta en la vida real actúa de esa forma... sólo que ese fuera el caso). Y para que todas las piezas encajen, está la gran dirección de Tom McCarthy (quién no hace mucho hizo una horrible [dicen] película con Adam Sandler [una que se llama The Cobbler], ¡vaya cambio de registro!).
No obstante, para mí hay un "peeeeeeeroooooo". Y es el de que la parte visual del largometraje es muy pobre (las escenas con las víctimas o una secuencia que usa "Silent Night" son de las excepciones). Se sostiene por una enorme cantidad de diálogos y por instantes es tanta información y son tantos personajes, que te pierde. Además de que el tema es difícil de adorar o hacer que te emociones. Aún así, merece estar en la primera plana.
Actores: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhall Gleeson, Will Poulter
Duración: 156 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2015
Ellos lo abandonaron. Fue en 1823. Por donde hoy es Dakota del Sur, en Estados Unidos. Sí. Pasó. Pero el tipo no murió. Así que buscó tomar venganza sobre quienes lo dejaron. Así pasó. Entonces su historia se hizo famosa y llegó hasta un director mexicano que decidió usarla para una película. Y esta obtuvo 12 nominaciones a los premios Oscar. Y todas y cada una de las jodidas nominaciones fueron merecidas. ¿Será "mejor película"? Me gustaría que eso pasara también.
Creo que se lo merece. Además, se distingue entre sus principales rivales en que usa el componente visual del cine mejor que ellas (Spotlight y The Big Short son buenas, pero se apoyan mucho en diálogos y son tipos trajeados en oficinas). También me gusta que exige cosas de ti. Esta no es una historia diseñada para hacerte feliz o un largometraje fácil de ver o querer. He aquí lo contrario a "un final feliz"; he aquí, más de dos horas y media para aquellos que no pueden poner atención, además, con un montón de violencia y sangre, pero también, he aquí la muestra de un enorme espíritu humano (esta vez el director no exagera en su apreciación), sentimientos que son parte de nosotros aunque muchas veces lo queramos negar (odio, furia, revancha o desprecio), colonialismo, sublime naturaleza que maltrata al hombre y una maestría en la técnica cinematográfica extraordinaria.
Bien, pero, ¿de que va? No de mucho, realmente. Hugh Glass (Leonardo DiCaprio), trampero y explorador, está en mil ochocientos veintitantos con otros hombres y con su hijo pawnee llamado Hawk cerca del río Misuri cazando animales cuando de pronto son emboscados por indios arikaras, al huir de los nativos por el bosque, el protagonista es horriblemente atacado por un oso grizzly. Está casi muerto, no obstante, el capitán, Andrew Henry (Domhall Gleeson), ordena que sus hombres lo carguen de regreso a la base. Lo hacen hasta que llegan a un terreno empinado donde no pueden transportarlo más. Deciden dejarlo acompañado de Hawk, de otro joven del grupo, Jim Bridger (Will Pulter), y del ex militar John Fitzgerald (Tom Hardy), con quien antes Glass había tenido severas fricciones y quien sólo está ahí por la recompensa que le ofrecieron por quedarse y porque cree que pronto lo va a poder enterrar. Sólo que pasan los días y el explorador no se muere, así que Fitz mata al vástago y engaña a Bridger para abandonar a Hugh a una muerte segura. Por supuesto, no lo hace y todo lo que resta del filme es la increíble supervivencia de ese hombre y su búsqueda hasta encontrar la venganza.
Eso es lo más criticable de la obra, su historia delgada que no tiene mayor sorpresa con un protagonista que tiene sólo una cosa en mente y que además es difícil de querer, ¿van a empatizar con un asesino sucio e implacable que casi no habla? Probablemente no, pero sí podemos admirar la forma en que plasman todo lo que sobrevive. Empezando con la emboscada arikara. Una secuencia relativamente larga, cruda y estupendamente coreografiada en donde la cámara pivotea, sigue, se aleja y regresa a personajes en medio de un montón de árboles, a través de estructuras o arriba de un río mientras las flechas vuelan y las balas se disparan. Excitante inicio. También memorable, el ataque del oso. Hubo bromas donde se llegó a especular que el oso violaba al pobre de Leo o donde se dijo que este pariente de Winnie Pooh sería el ganador del premio de la Academia, jaja, pero la secuencia no es nada graciosa, es bru-tal. "Pobre güey", neta. Nunca dudé que era un animal real quien atacaba al actor. Y después, nos muestran las espantosas heridas que dejó la pelea y como las cosen. "¡Guáaaaaacalaa!" ¡Pero se ve muy bien! :)
Ejem, esas escenas tal vez sean las que más dejan huella, pero hay muchas otras muy padres. En una, hombres iluminan el bosque con antorchas, en otra, un hombre indefenso no puede impedir un asesinato y sus gruñidos y sus ojos son la viva imagen de la ira y la impotencia, en aquella, se usa al cuerpo muerto de un caballo como refugio, en esa de allá, el río arrastra a alguien y no lo mata de milagro. En muchas otras, están los copos de nieve, montañas, el sol atravesando el bosque o chispas de fogatas elevándose al cielo. Y todas ellas son mejor verlas que leerlas o escribirlas.
Lo anterior podría llegar a ser un poco excesivo a algunas personas ya que hay muchas imágenes de la naturaleza que se repiten y tal vez si las hubiesen quitado, se hubiese agregado rapidez al relato y menos tiempo final. Además de estas, hay visiones del protagonista sobre su esposa muerta o sobre la religión o animales muertos. Para mí, sí agregan cierto halo de espiritualidad, no obstante, dudo que sean universalmente efectivas.
Mientras tanto, quienes deben de estar pidiendo un boicot no son Will Smith y su esposa, son los cinematógrafos rivales de "El Chivo" Lubezki porque todo parece indicar que va a ganar otro Oscar a "Mejor Cinematografía" por tercer año consecutivo. La película se ve superwow y no parece haber encuadre o movimiento de cámara imposible, además, se decidió filmar toda la película utilizando solamente la luz natural que había disponible y eso ayudó (creo) a plasmar algo todavía más vivo y real.
¿DiCaprio va a ganar por fin el premio de mejor actor? Yo creo que sí. Aunque gran parte del largometraje su personaje no pueda hablar, con sus gruñidos o su mirada se da a entender, y además, su trabajo requirió de un enorme esfuerzo físico: frío (¿hipotermia?), comer cosas asquerosas, hacer cosas asquerosas u horas de maquillaje; sin olvidar que demuestra con gran solvencia diversos sentimientos extremos (aunque honestamente, al principio yo pensé que nada más quería salvarse, la locura de su venganza se me perdió mucho tiempo). Si bien, hay que comentar que sobre el personaje principal hay otra crítica: le pasan demasiadas cosas malas, algunas, muy extremas. Sencillamente, se debería haber muerto. Yo estaba demasiado encantado viendo lo que veía para que eso me importara, la verdad.
Tom Hardy es el coprotagonista. Es el villano. También lo hace bastante bien. Es totalmente creíble plasmando a alguien despiadado y aún con un montón de capas de ropa encima físicamente es amenazante, sin embargo, por momentos cuesta entender sus palabras (aunque esto a nosotros no nos afecta gracias a los subtítulos, ¡ja!). Otro participante destacado es el sonido. El viento que derriba árboles o el rugido del agua o las detonaciones de armas o una osa enojada o una simple respiración ayudan a la atmósfera y cuando se mezclan con otros sonidos y gritos o diálogos, siempre son claros y absorbentes, además, pude apreciar una mezcla de sonido envolvente incluso por encima de lanzamientos veraniegos. Asimismo, la banda sonora acompaña bien a los paisajes o a las personas.
Con todo y su protagonista superhombre que se cura y sobrevive a cosas de forma improbable y su poca profundidad temática, prefiero la belleza sangrienta de la venganza de Hugh Glass sobre oficinistas en el mundo moderno.
Actores: Daisy Ridley, John Boyega, Harrison Ford, Adam Driver
Duración: 135 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2015
En el extraño caso de que usted no haya visto esta película, una advertencia: mi crítica va a estar llena de comentarios que usan la trama de la obra y de la saga.
Bien. Lo primero que salta a mi vista es, a mi juicio, un gran problema que no es culpa de esta película. Es el siguiente: ¿Contra qué y por qué despierta La Fuerza? Lo pregunto porque se supone que ya eliminaron al enemigo principal (al Imperio Galáctico) y ya existió un caballero Jedi que trajo balance a La Fuerza, peor: el episodio 6 se llamó: "El Regreso del Jedi" y ahí acabaron con la amenaza sith. Lo que quiero resaltar es que, desde mi perspectiva, y por lo menos hasta el episodio X, la serie difícilmente va a poder tener otra vez una de las razones por las que se volvió una especie de mitología contemporánea y una por la cual los episodios IV y V son sencillamente, excelentes películas. Eso es: un gran villano. Tan bueno que él es la razón por la que existieron los episodios I, II y III. Aquí, yo no puedo sentir el mismo sentido de urgencia, grandiosidad o preocupación cuando los protagonistas se enfrentan a un joven aprendiz que no domina el lado oscuro o a un grupo remanente que inexplicablemente creció demasiado y que por alguna extraña razón obtuvo un arma más poderosa que la que jamás tuvo la entidad de la cual nació (¿por qué no los detuvieron los rebeldes antes? ¿qué estuvieron haciendo mientras tanto? ¿bailaban con ewoks?).
Lo segundo aún más evidente es que es demasiado parecida al episodio IV. Me molestó sobre todo que volvieran a usar la amenaza de una "Estrella de la Muerte" (no hay que olvidar que ésta también apareció en el episodio VI) y que esta vez dicho artefacto pueda matar desde lejos y que la muerte de varios miles de millones de seres galácticos haya parecido tragedia menor.
El tercer asunto que quiero destacar se relaciona con los puntos 1 y 2 que acabo de mencionar: Los últimos minutos me parecieron anticlimáticos y conflictivos entre ellos por lo siguiente: Dado que ahora no existe un villano lo suficientemente grande (aunque la verdad, es un buen personaje), quien tiene ese rol, Kylo Ren (bien llevado por Adam Driver), debe encumbrarse para las siguientes entregas, y para eso, tiene una batalla con alguien muy cercano a él (como en el final del episodio V), pero al mismo tiempo deben destruir el "Planeta de la Muerte" (como en el episodio IV), el resultado es que no le acaban poniendo la atención suficiente a ninguna vertiente, la destrucción de la súper estructura parece demasiado sencilla (llevada a cabo por un personaje menor, además) y esta demolición quita atención y tiempo al impacto trascendental del choque personal. No por nada un clímax pasó en el episodio IV y otro en el V, ¡caray!... Y todavía después de los dos finales mezclados nos faltan minutos que establezcan la espera para el episodio 8... -_-
No obstante lo anterior, la película no es mala (¡Jar Jar Binks y Anakin Skywalker los estoy viendo!). Harrison Ford regresa como Han Solo y es un deleite volver a verlo, como también da gusto ver a Chewbacca o a R2-D2, aunque tal vez ya no sea nunca más el androide consentido después de ver a la pequeña maravilla conocida como BB-8, una adorable esfera que incluso le compite en star-power al dueño del Halcón Milenario. También muy bien los protagonistas. John Boyega como un stormtrooper que se rehúsa a seguir ciegamente órdenes que además tiene sentido del humor y Daisy Ridley como Rey, una chica sensible a la Fuerza llena de brío que no tendrá problemas en llevar sobre los hombros la tercera trilogía.
El director y co-escritor fue J. J. Abrams y aunque son muy cuestionables las decisiones argumentales que tomó, tiene unos excelentes 60 minutos iniciales en donde esa galaxia realmente parece tener cosas nuevas y divertidas que ofrecer, coloca un montón de agradables guiños a los filmes anteriores, hay buen humor y no abusa nunca de los efectos especiales por computadora (como pasó en la segunda trilogía... que en realidad es la primera...). La batalla entre Kylo Ren y Rey no quedó nada mal, tampoco. Falló la tercera dimensión, eso sí (aunque no sé si eso dependió de él o del estudio: por aquello de que esos boletos cuestan más).
George Lucas, el creador y director de la mayoría de las anteriores seis entregas, declaró sobre este séptimo capítulo que "a los fanáticos les va a encantar" y que "es el tipo de película que han estado buscando". Coincido con él. Los fanáticos tienen un montón de razones por las cuales hacer fila y ver varias veces esta nueva entrega. Para quienes, como yo, no lo son, una entretenida vez es suficiente.
7.0/10
Dos comentarios antes de irme.
Uno: honestamente se me hace difícil que tengan suficiente material para tres películas. Una vez más, ya destruyeron la peor amenaza posible: otra "estrella de la muerte". ¿Qué les queda a los malos? La única forma exitosa que veo factible para que el relato continúe es reducir la narración a un nivel más personal. Léase: Rey va a convertirse en maestra jedi y va a derrotar a Kylo Ren (quien se va a convertir en maestro sith).
Dos: si el episodio VII es muy parecido al IV, el episodio VIII va a ser muy parecido al V, es decir, a Luke Skywalker nada más le va a faltar que se le pongan puntiagudas las orejas y se le ponga la piel verde y... Rey resultará ser su hija.
Adel-ante no es el lugar hacia donde se dirigió la señora Blue Adkins en su mega esperado tercer disco de estudio, nuevamente, el pasado y la nostalgia son los que ocupan un lugar central y un alma vieja con varias heridas se asoma, pero esta vez no es tan creíble, poderoso y demoledor como en la anterior ocasión (en 21). Probablemente porque aquí se oye una cierta formula para sacar lágrimas, menos música que eleve el dolor de un amor perdido y un porcentaje demasiado grande del trabajo se le deja únicamente a la voz de la cantante.
Es el caso de "All I Ask" que aún con su excelente letra (Todo lo que pido es / Si esta es mi última noche contigo / Sujétame como si fuera más que un amigo / dame una memoria que pueda usar) suena algo aburrida o demasiado "musical de Broadway" a la tercera ocasión que la escuchas por solo usar un piano; o en la yesterdayzosa "Million Years Ago" y su predominante guitarra (que sin embargo, no decepciona por una voz convincentemente dolorida en el coro); o en el soso piano de "Remedy", en la cuál además, no le creo a la artista (¿ella va a ser mi remedio con esto? mmm, no, prefiero "Don't You Remember"); y un poco con los violines que acompañan a "Love In The Dark" que creo ya haber escuchado en otras canciones de otros artistas, aunque, de nuevo, la rola no falla por la buena letra (Quita tus ojos de mí para que pueda partir) que acompaña a su dinámica in crescendo.
No obstante, me pareció que la anterior estructura se repetía con demasiada frecuencia. Es decir, canciones que empiezan tranquilas y van subiendo para dejar una explosión al final. Eso no es nada molesto en el primer sencillo "Hello" (que a mi parecer, es el que se parece más a los cortes de su anterior lp) por atacar un sentimiento universal y parecer honesta, pero en "When We Were Young", la fórmula, aún con buenas armonías, suena algo falsa (la chica tiene 27 y canta "cuando éramos jóvenes" -_-). Dicho patrón también se encuentra en "Love In The Dark" o en "All I Ask". No es que sea malo por sí mismo pero ¿dónde está la imaginación o alegría?
Está, por ejemplo, en "Sweetest Devotion", el corte más personal y verdadero del disco. Además, el único donde realmente Adele parece feliz, ¿por qué? Porque está dedicado a su hijo y eso hace que su voz sea gigante en su júbilo... la música no la deja sola, tampoco. También más juguetonas me parecieron "River Lea" por su atmósfera góspel (¡además algo sombría!) que le echa la culpa a un río (así que culpo al río Lea, al río Lea, al río Lea) o "Send My Love (To Your New Lover)" por la confianza que demuestra al descartar a un exnovio y su sencillo fondo rítmico algo pop.
Entre todas, mi preferida fue "I Miss You". Explosiva y descarada desde el comienzo (Quiero cada pedazo tuyo / Quiero tu cielo y tus océanos, también / Trátame suave pero tócame cruelmente) y algo sexosa, añorante y de recitable letra en su conjunto (Te extraño, cuando las luces se apagan / Se iluminan todas mis dudas / Tira de mí, sujétame fuerte). ¡Yeah! Lo único donde el álbum si falló feo fue en la lamentable interferencia de la guerra de volumen que afectó a la grabación (no se oye tan bien como debería). Aparten eso a la próxima y que los récords se sigan acumulando.
Actores: Melissa Gutiérrez, Manuel "El Loco" Valdés, Cecilia Suárez
Duración: 108 minutos
País: Francia
Año: 2015
Para los que han crecido y han olvidado, podría parecer otra cosa: una adaptación sin el respeto suficiente de un libro pueril, un innecesario intento de imaginar una segunda parte a una historia conocida u otra simple película de niños. Pero para mí, sencillamente, es una obra maestra. Con la grandiosa profundidad y ternura de su fuente primaria, y además, bella, simbólica, agradable al oído, inteligente y técnicamente impecable en su conformación cinematográfica.
"De pronto comprendí cierto resplandor que rodeaba su presencia misteriosa"
Al contrario de muchas personas, yo no había leído el libro de Antoine de Saint-Exupéry y por algún motivo me imaginaba su obra simple y demasiado infantil, así que no sabía que esperar del filme, no obstante, a los pocos minutos ya se vislumbraba algo especial. De forma visual (como el cine manda) se introduce un mundo monótono, conformista y robótico en donde la mamá de una niña quiere que su hija entre a la escuela más prestigiosa de todas para triunfar en la vida, al parecer, haciendo cuentas; pero no consigue ese deseo al primer intento, de manera que se muda al vecindario donde está dicha academia para echar a andar el plan B, el cuál tiene diseñado, paso a paso, minuto a minuto, todo el verano para conseguir el objetivo. Nada de juegos o distracciones. Sólo que no pensó con el vecino de al lado. En el extravagante domicilio a la izquierda, entre un montón de grises casas idénticas, vive un viejo aviador. Alegre, soñador y asiduo a mirar las estrellas, entabla amistad con su vecinita y le cuenta la historia de lo que una vez le ocurrió cuando estaba perdido en el desierto.
Desde estos primeros momentos varias figuras empiezan a cobrar una relevancia que después las elevarán, a mi parecer, a símbolos. Sutil y elegantemente se desarrolla a través de la obra las imágenes de una rosa, de un zorro, de un avión y sobre todo, de una estrella. Esta última además, va a tener otro toque preciosista, un sonido: el de una risa alegre (tal vez con algo de melancolía). Que una película incluya siquiera uno ya es difícil (ver La Cumbre Escarlata) y ¡aquí tenemos por lo menos cuatro de ellos desarrollados dentro del propio largometraje!
"Esas cosas doradas que hacen soñar a los haraganes"
Además, plasmados en la más pulcra de las animaciones por computadora (en el relato del viejo y la joven) y tiernos y preciosos cuando pasamos a la historia del Principito, ya que esta parte del relato usa animación stop-motion con papel maché (entre otras técnicas). No conforme con tener una parte visual increíble, su banda sonora brilla con delicadeza o ensueño gracias al trabajo de Hans Zimmer, Camille y Richard Harvey (más buenos usos de Lily Allen y Gabrielle Aplin); Cecilia Suárez, "El Loco" Valdés y Melissa Gutiérrez están perfectos en el doblaje y encontramos varias frases memorables como "Crecer no es el problema, olvidar lo es" o
"Lo esencial es invisible a los ojos"
Creo que el principal motivo por el que este tipo de películas es mirada sobre el hombro por los adultos, es que carecen de profundidad (Minions, te estoy viendo) o en mi caso con el Principito, por mi estúpida asociación de su imagen en acuarela con menores de 8 años. Grave prejuicio, porque las ideas de las que goza, nuevamente, no las tiene cualquier creación. ¡Esa cosa es mágico-portentosa-impresionante! Saint-Exupéry estaba tocado por el cielo o era del asteroide B612 o recibió la palabra de Hermes Trismegisto... o algo, porque ¿esa rosa? Un amor que no se cuidó, ¿el zorro? La amistad, ¿el avión? La aventura, ¿la estrella? ¿¡La muerte!? ¿resignación, alegría? ¡algo inolvidable! y ¡queda un montón más! (y cada quién aporta su significado) ¿El Principito? El extranjero que se da cuenta de nuestras limitaciones, manías o engaños; está una serpiente que es un salto a lo desconocido lleno de fe; un hombre de negocios que "no es un hombre sino un champiñón" o un amanecer que no apreciamos lo suficiente para colmarnos de alegría.
Tal vez esa admiración y amor a la obra interfiera en algunas personas cuando vean el filme ya que hacia el final se propone "¿qué hubiese pasado si el Principito hubiese crecido?" y esto no es una adaptación al cien por ciento. Yo creo que la pregunta no interfiere con el original y aquí hace sentido y complementa al relato, pues si la historia del pequeño heredero es prodigiosa, la del viejo y la niña no desmerece en lo absoluto. Un adorable veijillo le enseña a una niña a soñar y le da alegría, amistad y color a su mundo mientras la prepara para enfrentar "el sentimiento de lo irreparable"... a veces hay tanta belleza... en el mundo... y mi corazón... simplemente se va a rendir.
Parafraseando a Saint-Expéry: Es realmente misterioso el país de las lágrimas al que el Principito te puede llevar, sin dudarlo, volvería, y desde el día en que lo vi (y después leí), tal vez, cuando vea el cielo lleno de estrellas y extrañamente escuche una risa, me pondré feliz de haberlo conocido y tendré ganas de reír y las personas creerán que estoy loco, pero yo sabré, que he sido domesticado.
Actores: Daniel Craig, Christoph Waltz, Léa Seydoux, Ralph Fiennes, Monica Bellucci
Duración: 148 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2015
¡Bond regresa!... demasiado.
El exceso no se debe a que esta sea ya la entrega número 24 en la serie y un sentimiento de hartazgo o algo por el estilo se haya hecho presente, sino a la vuelta al pasado que la trama plantea por la extraña necesidad que ha aparecido desde hace un par de filmes de darle una especie de historia de origen al personaje y a la forma en que este largometraje trata de conectarse con los anteriores. Dicho menester no me resultó muy creíble y le da minutos de más a la narración en una ocasión que una menor duración hubiese beneficiado mucho a la obra, cierto, la nueva oposición creada con el villano es más traumática para el querido James, algo más compleja y definitivamente más simbólica, pero no es creíble que su antagonista haya sido "el autor de todo el dolor" de nuestro héroe, la sombra que nubló un posible futuro con la mujer más querida o quien eliminó a la apreciada exjefa (mucho muy bien interpretada por varios años por Judi Dench).
Mirar tanto al pasado también hace que mucha información sea necesaria. El problema con eso es que requerimos de bastantes escenas que dependen de diálogos (a veces largos) que lo que ocasionan es una baja de ritmo muy patente. Sinceramente creo que saber sobre la niñez de Mr. Bond es innecesario y darle motivos para justificar la forma en la que actúa (por qué es un asesino o por qué es un mujeriego, por ejemplo) puede resultar hasta contraproducente en, digamos, el muy probable capítulo 44 de la franquicia. Tal parece que quieren dar datos y traumas para crear complejidades pero es cuando el personaje es más sencillo y común cuando es más agradable y entretenido.
En una de las mejores secuencias iniciales de la serie, la cámara nos sitúa en medio de un gran desfile en el Día de Muertos en la Ciudad de México, de pronto, encuadra a un hombre enmascarado y a su mujer acompañante, los siguen mientras caminan y llegan a un hotel, a las escaleras de este y a una habitación, se quitan la máscara y ahí está el buen Jaime apunto de conquistar a otra mujer cuando decide que primero tiene que salir por el balcón e ir a matar a alguien. A quien después persigue en medio del desfile y por quien después debe subir a un helicóptero. En pleno vuelo, derrota al piloto y a su presa y en el último instante evita que el aparato caiga sobre la multitud, y jamás se despeina y sigue impecablemente ataviado en el mejor traje que un sastre pueda confeccionar. Es simplemente muy entretenido de ver.
Otras partes muy buenas que siguen el canon preestablecido son una persecución en auto por las calles de Roma, una excelente pelea con una montaña de músculos que interrumpe una cena en un envidiable viaje en tren e incluso el primer encuentro (o la secuencia en la guarida) con el líder de la súper organización criminal súper ignorada por todos, SPECTRE (Special Executive for Counter-intelligence, Terrorism, Revenge, and Extortion -¡goey!- por sus siglas en inglés). Una sociedad que apareció en la mismísima primera película del serial, Dr. No, que tenía muchos años de no presentarse y que es conducida en esta ocasión por "Oberhauser", interpretado con gran soltura por el excelente Christoph Waltz. Además de él, Daniel Crieg vuelve a dar razones para que nos preguntemos quién es el mejor actor en el papel de 007, ¿él o Sean Connery? Aunque tal vez ahora se comportó algo serio y es menos suave espía y más atormentado ranger.
Regresa también Sam Mendes como el encargado en la silla de dirección y logra nuevamente un filme de James Bond bello de ver. El Día de Muertos le quedó excelente pero también brillan los mármoles blancos manchados de trajes negros en medio de un funeral en Italia, ese tren que se dirige a la nada en el desierto, el vestuario cuidado o la ciudad marroquí, Tánger. Todavía más bellas, las "chicas bond" Monica Bellucci y Léa Seydoux.
Aún falta por hablar de ese final que prolonga 30 minutos de más la película, de la presión que introdujo la anterior, Skyfall (de las mejores), y del problema en Inglaterra que amenaza al programa de los espías doble 0 impulsado por el burócrata local "C" quien se pelea con "M" quien es apoyado por "Q" y... Pero veces es mejor dejar las cosas en una forma más sencilla y más corta.
Actores: Mia Wasikowska, Jessica Chastain, Tom Hiddleston
Duración: 119 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2015
-Hay belleza en este filme. Eso es lo que sé.
A principios del siglo XX, en Búfalo, Edith Cushing (Mia Wasikowska) es una joven que escribe relatos "no sobre fantasmas. Más bien historias con fantasmas en ellos" que de pronto es cortejada por un baronet llamado Thomas Sharpe (Tom Hiddleston) que se encuentra en Estados Unidos buscando financiamiento para uno de sus inventos, pero el rico padre de la muchacha sospecha del elegante extranjero y su misteriosa hermana (Jessica Chastain) y no aprueba que estén juntos. No obstante, un acontecimiento permite a los enamorados casarse e irse a vivir a la derruida mansión familiar de los Sharpe en Inglaterra, en donde sabremos si el amor es verdadero, por qué le llaman al lugar "La cumbre escarlata", cuál es el papel de la hermana y... ¡oh sí!, también hay uno que otro fantasma por ahí.
Sólo que este largometraje no es realmente de terror, ni de misterio y aunque tal vez él mismo quisiera, tampoco es propiamente de amor. Y eso no me molestó para nada hasta el momento en que los esposos llegaron a la casa embrujada, pues antes de eso hay cierta incógnita todavía presente, suficientes personajes para interactuar, locaciones con colores más ricos y los tres actores principales tienen buen material con el cuál trabajar. Cuando llegan a la residencia, ese lugar se convierte en el protagonista y sólo la hermana mantiene (o eleva) su participación. Lo peor es que es muy predecible lo que va a pasar ahí, lo que pasó y pasará y también quién lo causó (y sabemos todo eso mucho antes del final). Y ¡oh sí! ahí viven fantasmas de quienes espero algo que creo me habían prometido y que nunca pasa.
El relato es confuso en lo que quiere y no me convence. Y aún así, podría entusiasmarme la idea de volver a ver la película porque el director es Guillermo del Toro (El laberinto del Fauno, Pacific Rim), y él, fascina con su imaginación y con el cuidado que pone a sus imágenes, con la atmósfera, su movimiento de cámara, cinematografía y con la forma en que maneja los colores, las luces y las sombras e inclusive los sonidos. Fácilmente podríamos ver que este esfuerzo logra próximas nominaciones al Oscar por Mejor Vestuario y Diseño de Producción.
Cuando Thomas Sharpe explica el invento por el cual busca financiamiento, lo presenta en forma de miniatura funcional (parece un juguete adorable); Allerdale Hall, la enorme mansión, fue construida en la vida real y con el aire que pasa a través de ella, la madera de la que está hecha y su sótano (y lo que contiene y produce), parece un ser vivo que respira y al que le late el corazón; en elaborados y pulcros vestidos, las texturas y los colores resaltan las personalidades; metáforas visuales (sobre la fragilidad de una mariposa y los peligros a los que se enfrenta) son toques que sólo unos cuantos realizadores incorporan efectivamente como en esta ocasión; las imágenes de la sangre que tiñe el blanco de la nieve, de la luz que entra por las ventanas, de una chimenea que ruge en la oscuridad o de dos manos que se enlazan mientras sobresalen por el negro de los trajes no se ven juntas en cualquier obra; y todo lo anterior es contado con una más que solvente banda sonora compuesta por Fernando Velázquez y movimientos de cámara elegantes que nunca parecen excesivos o pretenciosos.
-Hay belleza en este filme. Se ve y oye bello. Y no es suficiente. Eso es lo que sé.
Hay una guerra fría librándose en estos momentos en el cine. Por un lado tenemos a Hulk, Luke Skywalker y Superman, por mencionar algunos; y en el otro, tenemos a Steven Spielberg, Tom Hanks y los hermanos Coen, por decir unos nombres. Dos visiones totalmente distintas. Una parece estar ganando. Yo sé con cuál me quedaría.
El segundo bando, por supuesto, e invito a todo aquel que tal vez me lea a averiguar por qué, viendo la primera colaboración entre esos tres personajes que mencioné anteriormente en la que de seguro no será la última obra que trate sobre espionaje mientras el Muro de Berlín permanecía de pie, pero sí una que creo, se encuentra entre las mejores.
La película se basa en hechos reales. En 1957, en Nueva York, fue capturado el espía soviético Rudolf Abel (Mark Rylance) y para demostrar los valores de justicia norteamericana, se le asignó al capaz abogado James B. Donovan (Tom Hanks). El agente encubierto fue declarado culpable pero gracias a su defensor libró la pena de muerte. Poco después de eso, la Unión Soviética capturó al piloto norteamericano Francis Gary Powers y entonces, a Donovan se le encargó negociar un intercambio por Abel en la parte comunista de Berlín.
La película se cimenta en magia celuloideaica. Spielberg dirige (magistralmente [otra vez]). Muestras de su destreza son su emocionante secuencia inicial prácticamente muda, o el intercambio tenso y simbólico en el puente que da nombre al filme en la parte final, el posicionamiento y movimiento de su cámara, la cuidada recreación de la época y nuevamente, la excelente fotografía de la que gozan sus largometrajes. Esto sí se ve como cine, lo demás, parece televisión. Tom Hanks actúa y lo hace ver todo muy fácil. No solamente como un abogado que nos convence de que "toda persona importa" sino como un hombre en peligro de muerte que además acepta un trabajo por el cuál se gana la antipatía de sus colegas, el público y hasta su familia. Si lo más seguro es que él reciba otra nominación al Oscar como Mejor Actor, lo increíble sería que su coprotagonista, Mark Rylance, no esté ya entre los nominados a Mejor Actor de Reparto. El tipo es sorprendente. Luce como un hombre débil e insignificante y, sin embargo, con sólo su lenguaje corporal, sabemos que no lo es, que oculta algo, agreguémosle una voz que nunca se agita y una templanza que jamás se quiebra y he ahí un espía memorable.
El guión fue escrito por Matt Charman y fue pulido por Ethan y Joel Coen (Fargo, No Country For Old Men), así que el evento histórico está bien explicado, al protagonista lo hacen sufrir de varios ángulos para nuestro entretenimiento, hay buenos diálogos, algunos toques elegantes o graciosos e ideas de cierta profundidad (justicia, valor, deber).
¿Algo luce sospechoso? Mmmm, por un accidente, en Berlín es capturado un estudiante de economía norteamericano que Donovan también quiere salvar. Esta parte se siente algo floja y Spielberg en algunos instantes nuevamente se siente algo superfluo o sentimentaloide. Pequeñeces realmente.
Lo que me parece preocupante, ¡alarmante!, incluso, es que ni toda la maestría en un arte acumulada y demostrada por Spielbergs, Hanks y Coens (y una semana de exhibición extra) superen la asistencia de cosas como Don Gato, el inicio de la pandilla (en México, el día que escribo esto)... ¿alarmarse por eso ayuda? Naaaaaa. Tal vez lo mejor sea escribir que el cine aún tiene hombres de miras amplias dispuestos a levantarse una y otra vez contra necesidades juveniles al tiempo que dan resultados excelentes y esperanzadores en medio de esta guerra fría cinematográfica.
El décimo tercer disco de la Reina del Pop es un intento fallido de marcar tendencia, seguir el ritmo a las princesas que amenazan el reino, armar un equipo de trabajo y sobre todo, de complacer a sus súbditos con algo del sonido pulcro y bien armado que la llevó al sitio en donde está; también es un feo ejemplo, muchas veces, de una persona mayor queriendo ser un adolescente.
Son muy notables las dudas que existieron en el proceso creativo cuando revisas los créditos y ves que en una canción existieron hasta 9 escritores y 6 productores ("HeartBreakCity"). Mucho peor, los titubeos se oyen; la seguridad de la líder del género no está presente como un muchos otros de sus trabajos anteriores. Madonna siempre ha buscado a los mejores colaboradores del momento pero ella siempre parecía estar bajo control, con un rumbo claro y con la última palabra; ahora luce dispersa y como si hubiese enlistado a todo aquel que pudiese darle cierto éxito radial y fuerza ante las Katy Perrys y Rihannas del mundo. La tratan de ayudar Avicii, Diplo, Kanye West, Chance The Rapper y Nicki Minaj, entre otros (hasta Mike Tyson colabora).
En pocas ocasiones hay buenos resultados. Fue el caso del primer sencillo y tal vez mejor canción, "Living For Love", donde hay moderación en el uso de la música house y hay algo de alegre pop y un bajo que suena interesante y no ridículo. Sucedió en "Ghosttown", donde agradezco que la voz de Madonna tuvo poca interferencia del auto-tune y que sea una balada que no quiere que la pongan en la discoteca de moda; pasó en "Body Shop" al usar sonidos acústicos armónicos donde se oye melodía y no ruido; y se produjeron en "Inside Out" pues creí en ella cuando escuché "hold me closer [...] let me love you from the inside out" al tiempo que usaba otra línea de bajo de buen ritmo.
Pero no quiero oír nuevamente "Illuminati" y su estúpida letra "It's like everybody in this party shining like illuminati" (la canción está inspirada en la teoría de que nuestra artista pertenece a ese grupo); no entiendo la lamentable mezcla de reggae con dubstep y un intento de hacer rimar las letras en "Unapologetic Bitch"; y de plano odio "Bitch I'm Madonna", que usa los peores sonidos electrónicos en la historia de la carrera de la cantante en un muy cuestionable intento de innovación (supongo que ese era su objetivo), tiene un tono de autoafirmación innecesario ("perra soy Madonna"), una colaboración con Nicki Minaj irrelevante usada para colocar algo en la radio (Nicki debe ser garantía, ¿no?) y a Madge otra vez intentando rapear y otra vez fallando. Mientras que "Iconic" es otro ejemplo de ella diciendo lo grandiosa que es sin alguna particularidad que rescate a la canción y por ahí encontramos a "Holy Water", que también me parece fallida por abusar nuevamente de la palabra "perra" y por sus referencias sexuales risibles y demasiado frontales.
Lo anterior, creo, es una muestra de que en estos momentos Madonna quiere ser más "una perra adolescente" lista para la competencia efímera en alguna red social de moda, que una música consagrada de edad madura preparada para llevar a otro nivel la música pop en un ámbito distinto al de la pista de baile.
2.0/5
Reseña Edición Super Deluxe
No hay otra forma de decirlo: la versión estándar del álbum es mediocre y entre lo peor que ha hecho, pero ¿cómo está la edición Super Deluxe que también se vende? Pues, definitivamente, si van a comprar Rebel Heart, consigan la de lujo.
Tiene 11 canciones extras a la impresión común (2 son remixes de "Living For Love" que no creo aporten mucho) y afortunadamente no aparece la influencia tan de moda (¿?) de la música trap y tampoco está Nicki Minaj u otro intento de la protagonista de hacer rap. Aparecen varias canciones más tranquilas y mesuradas en las cuales no se quiere reventar el subwoofer de una disco que supongo la señora Ciccone descartó por el mismo motivo.
La primera es "Best Night", que tiene un pegajoso coro que dice "I'll make this the best night of your life" con sonidos que recuerdan a la India y milagrosamente poca interferencia de la EDM. Le sigue "Veni Vidi Vici", otro intento de autoafirmación ("Vine, Vi, Vencí") que no es tan malo por una buena parte acústica, una que otra buena frase ("I was constant as the northern star") y una más que solvente colaboración del rapero Nas. "S.E.X." comete nuevamente el error de confundir al sexo por sí mismo con arte o atrevimiento al incluir gemidos y más imágenes chafonas y trasladar a segundo plano la música; "Messiah" tiene un tempo que nunca explota y no me terminó por convencer; y en "Rebel Heart" (¿no es muy extraño que una canción que le podría dar nombre a un álbum no se incluya en la versión más comercial?) Madonna nuevamente habla de Madonna en términos narcisistas ("Deep down in the depth of my rebel heart").
Es hacia el final donde encontré lo mejor de entre estas canciones. "Beautiful Scars" tiene una honesta y muy creíble letra que en la voz de "La Chica Material" es perfecta ("Just take me with all my stupid flaws") y un aire de música setentera bailable, cadenciosa y agradable; "Borrowed Time" posee una singular declaración en boca de la cantante "Our time is only borrowed" que no suena falsa por usar sonidos tranquilos; "Addicted" usa guitarras y EDM bien complementados más una letra pulcramente ensamblada que podría ser emocionalmente cercana ("And it was easy to predict / You were gonna be the one who broke my heart"); y "Graffiti Heart" tiene la ayuda justa de productores electrónicos al ir de menos a más y ser alegre sin querer demostrar quién es la mejor.
Es muestra del poder de Su Majestad que aún cuando parece que uno de sus discos es completamente descartable, "esa perra" encuentra la manera de seducirnos. ¡No la den por muerta nunca! Entre 25 canciones, de seguro encuentran varias que justifiquen su compra.
Actores: Joseph Gordon-Levitt, Charlotte Le Bon, Ben Kingsley
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2015
¿Una película que abusa y aburre en el uso de las palabras, que no desarrolla bien a sus personajes y que desaprovecha prácticamente toda su primera mitad es recomendable? Sí, absolutamente, no nada más llega a ser eso, es una experiencia im-per-di-ble que solamente el cine puede dar.
El 7 de agosto de 1974, alrededor de las 7:15 de la mañana, el funámbulo francés, Philippe Petit, caminó por una cuerda que él puso en la parte más alta entre las dos torres del World Trade Center de Nueva York. ¡En serio! Sucedió realmente. No usó un arnés de seguridad y mucho menos una red de protección. Tampoco tenía el permiso de hacerlo. Fue: algo ilegal... y completamente asombroso. Esa es la base para el filme.
Antes del sorprendente acto, debemos conocer un poco al hombre que se propuso tal hazaña/locura/¿obra de arte? Aunque la forma en que el director decide lograr eso es muy cuestionable y por momentos, molesta. Desde un inicio (y lamentablemente hasta en los momentos climáticos) la historia usa a Petit como narrador. Lo único que eso logra es que en pantalla veo lo que se me está diciendo y algunas veces incluso se repiten frases que ya quedaron más que claras por lo que vi en pantalla, agruéguenle que Philippe es un hombre lleno de energía con una voz que trata de reflejar ese carácter y un acento francés peculiar, y: tenemos un detallito.
Otra particularidad que salta a la vista es el ritmo y efectividad de la primera parte de la obra. Se siente lenta y no queda totalmente claro cómo es que nuestro artista pasó de caminar entre dos árboles a baja altura a cruzar entre las dos torres de la Catedral de Notre Dame (paso previo a Nueva York) y más importante aún, no sabemos qué es lo que lo incita ni cómo es él realmente, ¿por qué lo hace? ¿Por qué? No lo sé. Tampoco conocí bien a sus amigos o a su novia. Lo acompañan y están presentes, sí, pero sólo dicen uno que otro diálogo sobre algo del momento, ¿qué los atrajo y qué pensaron de las excentricidades de su amigo artista? Es otra incógnita.
La certeza es el "golpe maestro" que hay que ejecutar en las torres más altas del mundo y una vez que estamos en la ciudad de los Yankees, la cosa se pone buena. Primero deben ingeniárselas para poner el cable en su lugar y eso no será fácil, así que el filme se transforma en una especie de relato de ladrones (no hay que olvidar que el acto era ilegal y que no obtuvieron nunca el permiso de nadie). La banda necesita un plan, los instrumentos necesarios, cómplices, saber todos los movimientos dentro de los edificios, transporte, subir hasta el último piso sin que nadie sospeche de ellos y tener todo listo por la noche para maravillar al mundo en la mañana.
Hay imágenes previas que anticipan eso.
El World Trade Center luce gigante, imponente y atemorizante... desde abajo. Petit está en papel de espía y analiza el mejor rumbo a seguir a ras de suelo, pero en cierto momento, llega a lo más alto de una torre ¡y qué vista! Lo que va a hacer y donde vamos a acompañarlo es una locura.
No hay vuelta atrás. Está decidido. Y una vez que el plan se pone en marcha la tarde antes del día previsto, subimos a otro nivel. Hay una deliciosa tensión que va creciendo constantemente al ver cómo el equipo se enfrenta a imprevistos y cómo casi fracasan antes de siquiera poder poner un pie cerca del vacío. Cuando llegan al último piso. El cine demuestra sus alturas.
Me voy a arriesgar a caer en un precipicio amigos, pero hay convicción en mí: efectos especiales al servicio de la historia como estos, no los van a ver en ninguna otra película este año y me cuesta trabajo recordar algo como lo que viví en otros filmes. Olvídense de Star Wars. Esto es lo que tienen que experimentar en una pantalla grande; esto solamente se puede gozar a plenitud en una sala de cine.
Freddy Krueger y Jason Voorhees no dan tanto miedo como lo es la vista de una muerte segura y horrible al caer más de 400 metros si cometes cualquier error. La magia que pone Robert Zemeckis y el buen trabajo de Joseph-Gordon Levitt hizo que a cada momento pensara: "¡¿cómo va a hacer eso?!" o "¡Noooooo mammmmsss! ¡No mames! ¡NO MAMES!". Quería apartar la vista, me sumía en mi asiento y me sujetaba a los apoyabrazos (mi miedo a las alturas ayudó, supongo). ¿Quieren que les diga algo más para convencerlos? En proyecciones previas, según reportes de prensa: hubo gente que vomitó.
Resistan algunos minutos, disculpen al narrador, olvídense de tratar de entender razones o personalidades y simplemente vayan a la sala IMAX más cercana y empiecen a pensar: "¡¿qué está haciendooooooooooo?! "
8.5/10
Si la película es increíble, bueno, el acto de la vida real fue... ¡Dios mío! Les dejo un video con las fotografías de ese instante (no hay video, solo fotos) que aparecieron en el excelente documental ganador del Oscar sobre esta hazaña Man On Wire.
Actores: Matt Damon, Jessica Chastain, Jeff Daniels, Chiwetel Ejiofor
Duración: 144 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2015
El astronauta Mark Watney (Matt Damon) se mete en un ligero predicamento a más de 225 millones de kilómetros de distancia de casa, da una lección de ciencia que tal vez no a todos fascine, conserva el buen humor aún en medio de una amenazante soledad y se frustra con música disco en la más reciente película de ciencia ficción del experimentado director del género: Riddley Scott (Alien, Blade Runner, Prometheus).
En un futuro no muy lejano, la tripulación de una misión a Marte se enfrenta a una poderosa tormenta que los obliga a cancelar todos sus planes y a subir prematuramente a la nave de retorno, pero uno de ellos se pierde y es abandonado al pensar que había muerto. No lo estaba. Así que ahora está completamente solo y debe de ingeniárselas para sobrevivir el tiempo suficiente para ser rescatado; lamentablemente, la próxima misión tardará 4 años en llegar... El panorama luce más que difícil. No importa, nuestro protagonista no se va a rendir y decide ponerse a trabajar y usar toda la ciencia que pueda. Cultiva, explora, repara equipo de comunicación, idea un nuevo alfabeto, se ayuda de energía solar, programa una dieta forzosa, arregla su base, sufre alguna que otra explosión y hasta resuelve el más grave de sus problemas con cinta adhesiva o cortando su traje de astronauta al tiempo que llega a ser todo un Iron-Man. Mientras tanto, en la Tierra, la NASA usa satélites, vuelve a usar un robot de una misión anterior, prepara respuestas a diversos escenarios, lidia con serios problemas con la opinión pública y hace cálculos con la astrodinámica. De regreso en el planeta rojo, Mark debe ajustar constantemente sus planes ante los imprevistos, escucha a Donna Summer y dice groserías justificadas y graciosas. En la sala de cine, algo tan sencillo y cotidiano como que una planta florezca, maravilla.
Sobrevivir es la clave, la mente indomable es el combustible. Watney es la muestra totalmente plausible de lo que el ser humano puede lograr con su ingenio y del impulso ante la adversidad. Con la excelente actuación de Matt Damon, jamás dudamos de él y queremos ser los testigos de su eventual triunfo. Aunque es cuestionable que una persona ante tal infortunio y por tanto tiempo en soledad mantenga tal espíritu y no desarrolle una experiencia que traumatizará su mente para toda la vida: me refiero a que tal vez la obra es demasiado optimista e inmediata. Si lo suyo son las obras de ciencia ficción grandilocuentes, filosóficas o sombrías, esto puede sentirse como una clase universitaria que mejor no hubiesen cursado. Un sentimiento que tal vez adolezcan más quienes están acostumbrados al frecuente estilo oscuro y serio de Riddley Scott.
Para mí, el cambio de tono es bienvenido, ese astronauta nació para estar vivo y entretenernos. ¡En tu cara, Bear Grylls!
8.5/10
Por cierto, el filme se basa en una novela publicada en el año 2011 por Andy Weir y está a un excelente precio en la tienda virtual de Amazon, ¡chéquenla!
Es una alegría escribir sobre
la importancia de la tristeza, la complejidad de los sentimientos, la
estructura de la memoria, la inteligencia, la valentía y las grandes
aspiraciones que se pueden encontrar en una mal llamada (a mi gusto) “película
para niños”; es extraño que mi gozo provenga sobre todo, de pensar en su profundidad,
ideas e imaginación pero no tanto de la diversión que me causó ver el filme,
pues este no me pareció súper entretenido.
En el décimo quinto
largometraje de Pixar nos metemos en la cabeza de Riley Andersen y conocemos a
las 5 emociones que gobiernan su cerebro: Alegría, Tristeza, Furia, Desagrado y
Temor. Hasta sus 11 años la primera fue la emoción primordial, pero la niña debe
mudarse de casa y de pronto los demás sentimientos tienen otro protagonismo.
Esta es probablemente la idea
más compleja que se ha atrevido en plasmar la compañía y lo hace
magistralmente. Los invito a reflexionar en que verán como funciona nuestro
cerebro y el mundo donde esto se desarrolla. ¡Mitología, amigos! Están las
representaciones de nuestras decisiones y las de los recuerdos fundamentales
que crean nuestra personalidad, los procesos que engendran nuestra memoria a
largo plazo y los que hacen que olvidemos las cosas, está el subconsciente y la
forma en que nacen los sueños. Está, entre todo, una transición a la madurez.
Para eso, Tristeza es un
elemento indispensable. Para mí, ella es el personaje principal. La chica de
azul es quien hace que las cosas cambien, quien empuja y acompaña a la aventura
principal, quien da al filme por muchos minutos el tono principal y quien por
lo mismo hace que la película no sea tan divertida para todos. Ese protagonismo
que le dan los creadores es cosa de valientes, de artistas. Una secuencia me
pareció sobresaliente por lo anterior (spoiler
menor a continuación): Riley se presenta en frente de su clase en su nueva
escuela y, al recordar su anterior hogar, se pone a llorar, cuando regresa a su
casa se pelea con sus padres por el mal día que tuvo (buena suerte a un pequeñín
disfrutando eso o la secuencia del pensamiento abstracto o el final del amigo
imaginario). Aplausos por mostrar eso pero tengo un ligero problema en como se
trata a la “antagonista” de Alegría. Al final se le aprecia y se le ve como
algo necesario, cierto, pero sobre todo al principio, parece darse a entender que
sería mejor que desapareciera. ¿Algunos, como cierta chica de amarillo,
tardarán en entender para qué está ahí? Un poco de mayor aprecio tempranero me
hubiera parecido mejor.
¿Pero es una comedia, no?
Mmm, pues sí… Aunque el último acto puede llegar a ser muy melancólico, no todo
es no quererse levantar o mojarse bajo la lluvia. Alegría es la coprotagonista
y siempre busca iluminar los panoramas grises, Furia es sumamente agradable, las partes infelices suelen intercalarse con algún guiño cómico y meterse en la
cabeza de otros nos hace conocer pensamientos muy divertidos. Pero son
momentos. La vela principal de este barco es algo más seria y tiene como
destino otro puerto que las meras risas.
A destacar el trabajo de
doblaje realizado. Me gustó mucho Jaime Vega (Furia) y Verania Ortiz (Riley),
al igual que Cristina Hernández (Alegría), quien parece que tuvo siempre una
sonrisa contagiosa al realizar su trabajo, pero todos mis aplausos a Kerygma
Flores (Tristeza). El volumen y ritmo de su voz es perfecto y logran una voz
memorable. También excelente el trabajo de composición de música original de Michael
Giacchino, en especial “Bundle Of Joy” y “Joy Turns to Sadness/A GrowingPersonality”, son sumamente bellas. Te hacen sonreír mientras una lágrima quiere
asomarsey su tonada se te queda en la
cabeza… casi tanto como “Tripledent Gum”.