Actores: Emily Blunt, John Krasinski, Millicent Simmonds, Noah Jupe
Duración: 90 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2018
Es el sonido. Es la forma en que se usa, o no, en esta película. De forma genial, el segundo sentido más importante para experimentar el cine se convierte en el primero en una obra que no goza de un masivo presupuesto pero que, al mezclar de gran forma la ciencia ficción con el terror recuerda lo innecesario de cientos de millones de dólares para entretener y asustar. Además de que realza el trabajo de un buen director, de la edición y de los actores.
John Krasinski dirige, comparte créditos de escritor y estelariza junto a su esposa en la vida real, Emily Blunt, una historia que parte de la premiza de que cualquier humano que haga un ruido mayor a un pequeño susurro acabará muerto, esto debido a que criaturas alienígenas indestructubles cazan a los humanos usando un super desarrollado sentido del oído (mmm, ¿una posible parodia usaría el sentido del olfato?). Ese punto de partida es muy inteligente y se usa de gran forma. Lo que ocurre es que inmediatamente se crea tensión en el filme. ¡La espectativa es que haya silencio! (una ironía cuando se descubre que el largometraje lo produjo en parte el rey de las explosiones hollywoodescas: Michael Bay). Creo que ese sensación incluso se traslapa a la sala de cine. Oír que alguien toma refresco, tose o come palomitas se amplifica e influye en esa extraña expectativa de exigir sigilo. ¡Cállense o vendrán!
A esa sólida base para el suspenso se le agregan más detalles para una construir una gran obra. La historia gira alrededor de la necesidad de un padre y una madre de proteger a sus tres jóvenes hijos. "¿Qué son si no pueden protegerlos?" se pregunta uno de los progenitores en un momento. De tal modo que los niños se sienten desprotegidos y asustados y los padres preocupados por el futuro. Sentimientos cercanos que ayudan a crear empatía con los personajes. ¡Ah, sí! Hay que agregar que a los esposos se les ocurrió que sería una buena idea tener a un bebé en un mundo lleno de asesinos de ruidozos (es una gran idea para aumentar el drama, eso sí).
Está la receta puesta para un memorable y delicioso platillo audiovisual. Se trata de la secuencia que inicia cuando a la embarazada le llega el momento de concebir. Excelentes minutos de arte cinematográfico. Casi sin diálogos, con el ritmo, la música, la atmósfera y los movimientos y encuadres de cámara propios de un realizador de calidad. A la mujer se le rompe la fuente. Hace un poco de ruido y atrae a un monstruo asesino. Busca un escondite pero el bebé empieza a salir. ¡Ella aguanta el dolor y las ganas de gritar! (Blunt da una gran actuación ahí y en toda la película). El engendro ya casi la encuentra. ¿Se salva? Descúbranlo ustedes mismos. Son este tipo de momentos los que muchas veces no encontramos en superproducciones ruidosas llenas de efectos especiales. Aquí se genera tensión, expectativa y emoción. Aquí hay más calidad. Además, no es la única parte así. Hay otra en un sótano inundado también muy buena y hay una bella escena donde el poder de una hermosa canción es un oasis en un terrible mundo sin música. Gran trabajo de Krasinski en la dirección y de Christopher Tellefsen en la edición. A notar que el largometraje solamente dura noventa minutos, de modo que los realizadores logran un relato con muchos miedos y fuerza concentrada. No tengo mayor queja con esta película, aún así no puedo decir que sea excelsa. Trabajos con esa cualidad van más allá de lo que vi, sentí o extrapolé de aquí.
Es curioso que una película que costó alrededor de 21 millones de dólares (una ganga para lo usado en Hollywood) sea más cautivadora, mejor realizada e incluso más bella visualmente que lo que muchas veces nos da el verano cinematográfico (vaya que no creo que el de este 2018 tenga algo sobresaliente). Vengan un poco más cerca, escuchen lo que tengo que decir: Véanla.
Actores: Chadwick Boseman, Michael B. Jordan, Lupita Nyong'o, Danai Gurira
Duración: 134 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2018
"Mira a tus hombres jóvenes peleando"
Wakanda. El sitio donde se ha librado la Guerra Civil más interesante que Marvel ha tenido, un reino africano rico y próspero oculto al resto del mundo donde vive la Pantera Negra y el lugar desde donde nace el relato más agradable que en muchos años ha visto el universo habitado por Hulk y Iron-Man. Muy probable y sorpresivamente, la mejor película que el género de superhéroes verá en el año. Ya veremos.
Mientras tanto tenemos al príncipe T'Challa (Chadwick Boseman). El heredero de la corona que deberá asumir el trono debido a que el rey murió recientemente en un atentado que se vio en Capitán América: Civil War. Después de eso, tendrá que perseguir a un ladrón de recursos naturales de su país y posteriormente sufrirá un intento de golpe de estado donde algunos de sus gobernados se aliarán con el usurpador (por eso es que esta también es una especie de Guerra Civil). No especificaré más sobre la historia para que mejor la vean ustedes. Sí vale la pena. Además de entretenida diré que, a diferencia de las recientes películas de su casa productora, esta sí se siente como algo para recordar.
Me parece que es la exitosa creación de un superhéroe para la comunidad afroamericana (¿tal vez africana en general?). Cierto, algunos conocedores de cómics me dirán que el personaje existe desde hace mucho, pero el público masivo no familiarizado no lo conocía. En mi caso, la verdad se me hacía una personalidad muy menor de la que no había que esperar mucho. Más lo que pasó es que este filme hace por él lo que el primero de Iron-Man hizo por aquel: le da un papel protagónico y lo hace un figura muy interesante de la que ya se espera una secuela.
Wakanda en sí misma es uno de los motivos por los que eso se logra. ¿Por qué? Porque le da características únicas entre todos los superdisfrazados a su forzudo hombre de traje felino. Para empezar está el hecho de que es un gran territorio en África. Resulta muy interesante ver su fauna (tiene a los rinocerontes más bacanos de todos), sus paisajes (con los más hermosos atardeceres en el mundo según algunos de sus habitantes), los coloridos y elaborados trajes de sus habitantes (que tal vez desde ya estén en la carrera por una nominación a los óscares por el mejor vestuario), sus cascadas, los ritos de su realeza y sobre todo, sus diferentes tribus y sus mujeres. El pueblo jabari de las montañas nevadas son un contraste excelente (y hasta bello) a los residentes de las grandes planicies verdes y las soldados del regimiento Dora Milaje, guardias del rey, son el conjunto de féminas más rudas y protagónicas que ha visto hasta ahora el mundo de Marvel Disney. De hecho la líder de ellas, Okoye (Danai Gurira), está entre las figuras más importantes del largometraje. Un poco más atrás vienen la antigua novia del protagónico, Nakia (Lupita Nyong'o), y la joven experta en tecnología, Shuri (Letitia Wright).
El aspecto que más destaca es que por fin nos encontramos con un buen villano y no con rivales lamentables sin verdaderas opciones de resultar vencedores que más bien parecen que están ahí para que el bueno haga chistes. Killmonger (Michael B. Jordan) es un malo que sí tiene motivos creíbles para odiar a la Pantera Negra, que tiene fuerza suficiente y que además tiene una ideología detrás de sus acciones. Da el interesante argumento de que el próspero y muy poderoso reino que lidera T'Challa debería ayudar a toda la población negra del mundo y además liderarla para llevarla al poder. Lo que dice se acompaña muy bien en acciones. Por momentos resulta más inteligente y más fuerte que su contraparte y definitivamente tiene mejor flow. Sin olvidar que el actor que le da vida fue muy bien escogido y está muy bien caracterizado... de hecho todo el elenco comparte esas anteriores cualidades.
La mayor parte de los aciertos son debido al director, Ryan Coogler. Visualmente el filme me gustó bastante. Al igual que la forma en que inserta la banda sonora y las canciones que se hicieron especialmente para el filme (el excelente músico de hip hop, Kendrick Lamar, fue el encargado del soundtrack. Me latió. Busquen más de él aparte del trabajo que hizo aquí). También me pareció que sí se nota que el realizador es afroamericano. Sabe como tratar a su comunidad. En cuanto a otros aspectos, la edición mantiene un buen ritmo y la fotografía hace lucir a los colores neón en medio de la noche de una ciudad asiática y a las ya comentadas lindas vistas del continente negro.
¿Cuál es el blanquito en el frijol? (osea, ¿qué es lo que no me convence? para aquellos que no estén familiarizados con dichos mexicanos). Pequeños detalles (¿pequeñísimos?): No se libra de la necesidad compulsiva de insertar comedia con diálogos de sobra (dos o tres, no muchos), al tono le falta más rudeza para impactar y sigue sin ser una obra que conmueva al corazón o estimule al intelecto. Es entretenimiento muy, muy bien logrado. Divertido. Sólo que se queda corto en ser "algo más".
Dejemos un poco atrás a las anteriores exigencias y disfrutamemos de quien tiene más probabilidades de reinar en el género en el 2018, porque el metal más precioso parece que será el vibranium que nace desde Wakanda, no el que acabará en un guante en la mano del rival de los Avengers.
¡Aaaaaaahhhhh! grita Lady Bird (Saoirse Ronan) de felicidad en una pequeña escena. Yo la entiendo. Ese mismo gozo es el que me dejó observar esta, en muy engañosa apariencia, sencilla película. En parte una comedia, en parte una historia de maduración. Toda ella es un ente bendito por el Espíritu Santo de la inteligencia y la honestidad. Sin embargo, me temo que dichas gracias podrían no ser apreciadas por muchos. Así lo comprobé cuando estuve sentado junto a algunos no creyentes de su poder. Uno de los escondidos beneficios de ver una película en una sala suficientemente llena. Y un caso interesante de comentar.
"Otra película sobre una preparatoriana en su último año. Nada nuevo" podría sentenciar algún expectador que minimizara la trama. Y sí, es sobre una chica unos meses antes de ir a alguna universidad. Es sobre su familia, amigas, sueños, y noviazgos. Mas no, no carece de cosas nuevas. La forma y el contexto, mis amigos, cambian lo aparentemente ya conocido. Por ejemplo, este relato pasa en una escuela católica. Ese detalle ya da para mucho (interacciones con monjas o pláticas sobre el aborto). Además, un resumen simplificado de la historia no funciona. En primera instancia está la relación de la joven con su mamá (Laurie Metcalf). Una de las mejores representaciones de esa dinámica que yo haya visto. Un momento están felices y segundos después están peleadas y muy enojadas para que en seguida se hablen como si nada hubiera pasado. ¿En verdad, queridos lectores, no han visto que así pasa? ¿No les ha pasado algo parecido? Acá les va una anécd...
Ejem, continúo. Eso que parece sencillo de plasmar en realidad es muy difícil de lograr. Constantemente me sorprendía la calidad de la escritura. Desde los primeros segundos. En la primera escena ya se establece el tono, la dinámica de la relación de los dos personajes principales y grandes rasgos de sus personalidades. Lady Bird y su madre, Marion, discuten porque la primera quiere ir "donde está la cultura" (a la costa este de Estados Unidos) y la segunda le dice que no tienen dinero y que de todos modos "no podría entrar a esas escuelas". Me divirtió mucho verlas. O lo fue para mí. En otra escena la muchacha confiesa a la guía de la escuela que quiere estudiar en un lugar como Yale pero no en Yale porque probablemente no podría entrar y la trabajadora le contesta que "definitivamente no podría entrar". LOL. Me pareció muy gracioso. Pero me sorprendió que el público en la sala no acabó tan convencido en los dos casos.
Esto pasó varias veces y creo que es una causa por la que a muchos podría no gustarles el filme. Su comedia puede no entenderse porque a veces demanda conocimiento previo. Deben saber lo difícil que es entrar a dicha universidad o quién es Keith Richards o Alanis Morissette. Tampoco surtirá efecto si no conectan al ver a un entrenador de futbol americano dando tácticas de juego a una obra de teatro o al ver que comen ostias sin consagrar como bocadillos o que decoran el coche de una monja como "novia de Jesús". También me da la ligera impresión de que por instantes los chistes se dan algo rápido y seguido como para captarlos...
Algo que quiero resaltar es que en la película no nada más existe una parte jovial. Las relaciones de Christine (ah sí, es el nombre real de Lady Bird. Usa este último porque ella se lo dio a sí misma) con sus novios no acaban bien, su mamá simplemente no parece apreciarla lo suficiente y su mejor amiga hacia el final tiene cierta melancolía. Incluso hay un sacerdote enigmáticamente vulnerable. Son detalles de mucha humanidad. Este conjunto logra algo complejo y verosímil. De nuevo, parece fácil. Todos esos aspectos (y otros) se expresan con varias escenas y diálogos tremendamente bien logrados. "Quiero que seas la mejor versión tuya que puedes ser" le dice la mamá a la estrella y ella contesta: "¿Y si esta es la mejor versión?".
Un sobresaliente trabajo de la escritora, Greta Gerwig, quien se basó un poco en su juventud en Sacramento para crear el guión. Ella misma es la directora; de hecho es su debut en la silla de mando (destaca su selección de canciones, locaciones y elenco). De excelente trabajo Ronan en el papel principal. Puede ser rebelde, desafiante y confiada; o insegura y temerosa. Metcalf no se queda atrás como la madre. Es cálida y también un poco temible.
Para sencilleces, llamémosle al Hulk de Mark Ruffalo, esta es una profunda y rica película. Sus dones están ahí. El problema es que hay que pensar en ellos o si no será "otra película sobre una preparatoriana en su último año. Nada nuevo". Na na na na na. Na na na. Nada de eso. Esta señorita vuela.
Actores: Sally Hawkins, Michael Shannon, Richard Jenkins, Octavia Spencer, Doug Jones
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2017
En una pequeña ciudad cerca de la costa pero lejos de todo lo demás, en los últimos días del reinado de un príncipe justo, conocemos, gracias a un hombre que nos cuenta sobre ella, a la princesa sin voz. En la temporada de premios, en los primeros días del mes de marzo de nuestro tiempo, veremos, tal vez, que dicha historia se llena de trofeos. Más, al hablar de eso, ¿les diría -me pregunto- que comparto que se merece toda la gloria?
Antes de responder a la pregunta, por si acaso no lo sabes, amable amigo que me lee, te lo aclararé. Esta película está nominada a 13 premios Oscar y se ha llevado numerosos laureles en otras ceremonias parecidas. En México llegó a las salas de cine con mucha expectativa y gran fama. Personalmente, la esperaba con ansias desde que se estrenó (y ganó) en el Festival de Venecia en el mes de agosto del año pasado. Uno de los pocos casos donde sí esperaba mucho a priori de un filme.
Contestando la interrogante pendiente: No, aunque me hubiera gustado decir lo contrario, no creo que se merezca todo su halo victorioso. Es buena, muy buena tal vez, pero no magnífica. Quería amarla, sumergirme completamente en ella. No pasó. Ahora que no es una chica del montón ni mucho menos.
"¿Qué debería decirles?", se preguntó el crítico. "Pues empieza por decir de qué trata" se respondió él mismo... Es sobre Elisa (Sally Hawkins), una sordomuda que anhela amor. Sentimental y físicamente. Lo encuentra con un pez humanoide de sudamérica que, dicen los que lo conocen, es un dios. Eso es lo más importante. Sucede en los años sesenta del siglo XX, durante la guerra fría. Ella es una trabajadora de limpieza en una instalación militar secreta, él fue capturado y llevado a ese lugar porque estudiándolo y obteniendo sus habilidades especiales tal vez ayude en la lucha contra los soviéticos. El encargado de obtener ese conocimiento es Richard Strickland (Michael Shannon) y obtendrá eso a base de golpes o con un escalpelo en una autopsia. La chica no tiene a muchos amigos pero cuenta con Zelda en sus horas de faena (Octavia Spencer) y con Giles (Richard Jenkins), su vecino maduro a quien visita antes de partir a laborar y quien le invita tartas verdes de comer. No solo comparten viandas, también el deseo de compañía.
El amor difícilmente florece cuando uno de los novios vive en una pecera y el otro no, así que se da una fuga, unos momentos de apasionada compañía en un escondite y una búsqueda por parte de los militares. ¿Al final pudieron vivir felices para siempre? Descúbranlo ustedes mismos. Lo que les puedo decir es que estamos frente a una linda y clásica estructura de cuento de hadas. Una con sangre, dedos putrefactos, asesinados, maltrato animal y desnudos. Todo lo anterior no la hace menos agradable, al contrario, es más hermosa debido a eso. Sin embargo, y esto es lo que me entristece, yo no salí completamente convencido del relato. ¿Por qué? ¿Por qué no puedo caer enamorado si es tan bella? :(
Puede que sean los personajes y su tal vez excesiva búsqueda de simpatía: hay negros despreciados, una discapacitada, militares obtusos, blancos abusivos y represores, un homosexual sin salir del clóset y hasta un científico frustrado; puede que sean algunos pequeños detalles en donde me parece que exagera: Strickland y sus muchas maldades, tal vez demasiado uso de imágenes (y significados) de viejas películas o curaciones muy rápidas de varias heridas de bala, entre otros; de seguro que es, sobre todo, con esa relación dudosa. Se eleva muy rápido y yo la sentí más de un solo lado ("A él no le gustas tanto").
Felizmente hay cosas que están más haya de la duda. El director y escritor, Guillermo del Toro, dijo que hizo el filme pensando en Sally Hawkins y se nota. Es dueña absoluta del papel. Sus manos indican furia o picardía y en ella está la clave de todo el asunto. Lo expresa con su sonrisa, con su mirada, con su rutina mañanera y, en especial, al desnudarse por fin en la compañía de alguien más.
El ensamble de actores es la compañía perfecta a la protagonista. Principalmente Jenkins. Es un amigo entrañable que en un momento parece, con razón, abandonarla y que no obstante se convence y la sigue hasta el final. Spencer no titubea aún en un papel algo estereotipado y Shannon es, como sugiere el narrador al inicio, el verdadero monstruo (aunque ya escribí que tal vez con un poco de menos maldades hubiera quedado aún mejor). Los acompañantes del director en las tareas técnicas también destacan. El diseño de producción recrea de gran forma los años sesenta y da atmósferas características a diversas locaciones (un laboratorio calabozo, una pista de baile en escala de grises, un adorable cine o un departamento lleno de agua, por ejemplo). El compositor de la banda sonora, Alexandre Desplat, da piezas tranquilas que se acoplan a la atmósfera y al ritmo de las imágenes. El departamento de edición hace que dos horas pasen a buen ritmo y el de vestuario no deja a ningún personaje sin hacerlo vivir mimetizado en la época. To-do se ve que ha pasado por el ojo detallista de un director dueño absoluto de una visión, de su relato e incluso del género. ¡Fantástico!
Las dudas que alberga mi recuerdo se disiparán unos instantes cada vez que escuche de nuevo "J'avoue j'en ai bavé pas vous mon amour", al reconocer la idea universal de encontrar a otra persona que se una a mí y cuando me acuerde de la suprema belleza que por un instante inunda al filme: la imagen inmediatamente clásica de una mujer abrazando a un monstruo bajo el agua mientras una voz dice: "Incapaz de percibir tu forma, te encuentro siempre a mi alrededor. Tu presencia llena mis ojos con tu amor, hace más humilde mi corazón. Estás en todas partes”. :_-)
Actores: Ryan Gosling, Emma Stone, John Legend, J.K. Simmons
Duración: 128 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2016
Y yo tenía entonces
clavadas las pupilas
en el azul; y en mis ardientes manos
se posó mi cabeza pensativa...*
Con una sonrisa
¡Ah, por el polvo de oro que flotaba en el aire! Ahí, en la sala, al final de la película. Por esa secuencia de innolvidable belleza del planetario, o por aquella otra igual o superior con la que termina; por esa insistente tonada de aparente simpleza dedicada a Mia & Sebastian y por aquella dedicada a la "Ciudad de Estrellas". Por el encanto de Emma Stone en una interpretación para la historia de los musicales o por la cámara exacta y vigorosa en esos rigurosos ensambles de las escenas de canto y baile. Por esa cinematografía que apaga las luces para enfocar a las estrellas y sus tonalidades azules que evocan los sueños en una obra que logra ser un ensueño en sí misma.
Y con incertidumbre
Porque todo ese encanto y todas sus nominaciones a los premios y mi convicción de su soberbia visual no pueden distraerme del sentimiento de que en el fondo, en el fondo... Carece de suficiente fondo. O de verdadero amor entre los personajes. Además de que su alegría lo fuerza en falsa demasía a vivir por el mantra de "sigue tus sueños". Explicaré lo anterior pero primero, los personajes.
Todo se mueve alrededor de Mia, interpretada por Emma Stone, y de Sebastian, interpretado por Ryan Gosling. Ella es una aspirante a actriz que lleva seis años viviendo en Los Ángeles que mientras tanto trabaja como barista en una cafetería de un estudio cinematográfico. Él es un pianista que ama el jazz que quiere abrir su propio club para ejecutar piezas en el estilo puro del género (no le gustan las desviaciones contemporáneas ni al parecer tampoco otros tipos de música). Sus encuentros iniciales son infructuosos hasta que ella lo sorprende como parte de un grupo de pop que ameniza una fiesta a la que ella atiende. Una escena donde Emma brilla gracias a su alegría y movimientos corporales. Al atardecer, la fiesta ha terminado y ellos, al buscar uno de sus automóviles, terminan en una colina, hablan del paisaje y bailan por primera vez juntos. Así sucede continuamente. Tienen varias interacciones algo banales y nunca aparentan estar loca y estúpidamente enamorados. Más bien parece que están enamorados de sus proyectos personales. Les gusta hablar sobre sus respectivas carreras o simplemente no dicen nada (en varias escenas, separados o incluso juntos, no emiten palabra alguna) o dicen muy poco ("esta vista no es tan buena, he visto mejores"). Parecen objetos que el director usa para las piezas musicales. Donde eso me pareció más evidente fue, lamentablemente, en esos preciosos últimos momentos.
Mia consigue por fin un papel en una gran película y debe irse a rodarla a París. Él debe quedarse. Lo extraño es que jamás hace el intento por seguirla. Cinco años después se reencuentran en el bar que él ha logrado abrir y piensan (y vemos) lo que pudo haber sido su vida si hubiesen permanecido unidos. ¡Oh! pero su melancolía no me convence ¿en tanto tiempo ninguno de los dos pudo tomar un avión para verse o tratar de que la relación siguiera?
El optimismo también es causa de escrutinio. Se altera hasta que Seb decide tomar un empleo en un grupo de música popular y parece que abandona el deseo del jazz y su chica se lo recrimina. De aquí surge la gran pelea. Sin embargo, la misma película dice que él ganará un montón de dinero por ese trabajo. ¿Su proyecto no puede esperar dos años mientras junta fácilmente el capital al ser miembro de ese grupo? ¿En la vida real no debemos, en general, pasar por otros trabajos antes del realmente deseado? ¿Seguir ciegamente a mis anhelos es, verdaderamente, lo único que debo hacer?
Sobre la cima
de un monte, a medianoche,
me mostró las estrellas encendidas.
Era un jardín de oro
con pétalos de llama que titilan*
¡Yo sé que no! Y sé que eso es una simpleza gringa y quiero que mi intelecto sea más estimulado y no quiero encontrar peros (porque puedo mencionar otros) y ba-ba-da-ba-da-ba-da-ba-ba. Más debo rendirme. Tengo que reconocer una maravilla. Chazelle definitivamente hizo una. Desde que introduce su musical. Autos en la carretera oyen diversas estaciones de radio, de pronto una pasajera empieza a cantar y de los autos salen las personas y se le unen. Cientos de actores con pasos al unísono junto a una cámara que no corta y viene y va sin problemas entre y sobre los coches. Poco después Emma y sus amigas se preparan para una fiesta y hacen que una coreografía dentro de un departamento parezca fácil y en la recámara de la protagonista hay un afiche que después será recordado. Ya en la celebración cae nieve dentro de un edificio y la cámara se zambulle y sale de una alberca ayudada de un clavadista sin mayor esfuerzo. Antes pone una escena en la cafetería donde trabaja la protagonista que usará después como un eco hacia el final. Y apenas empieza. No para. Continuamente da muestras de su maestría y hay un montón de escenas memorables. Al final sencillamente está la certeza de haber visto algo verdaderamente bello e imperdible.
El hermoso tema de Mia & Sebastian une secuencias de bella forma y nunca está demás siempre que se le llama. Emma y Ryan son la pareja perfecta. Toda la ropa luce justa para quien la usa y complementa a los personajes. Dos canciones se ganan el lugar en el panteón de los musicales y las otras composiciones de Justin Hurwitz son un buen complemento, todo suena claro y bien mezclado y la edición es un excelente director de orquesta oculto que hace que el baile sea posible. ¡Cómo olvidar a la cinematografía con esos azules! Esos horizontes lavanda, aquellos otros colores brillantes, esa única luz que ilumina después de apagar todo lo demás o esas largas tomas que ayuda a crear al director. Empero, es el diseño de producción y el esplendor que logra en los sets que compone quien ya obtuvo su lugar entre los mejores de la historia.
Me mostró las estrellas encendidas, ese jardín de oro de pétalos de llama que titilan. Y yo tenía entonces, clavadas las pupilas, en el blanco; de la página que escribía, y en mis ardientes manos se posó mi cabeza pensativa... ¡Ah! ¡No pude! ¡No pude! Decir que era perfecta; aunque quería.
Actores: Felicity Jones, Diego Luna, Alan Tudyk, Donnie Yen, Forest Whitaker
Duración: 133 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2016
La Fuerza Despertó. Un año después y 4 episodios antes. A pesar de un final ya conocido, de personajes poco desarrollados o de un esfuerzo aún más descarado de apelar a la nostalgia y al conocimiento geek. Por momentos en una atmósfera demasiado seria, siempre con una pobre tercera dimensión y sin una banda sonora disfrutable. Entre diálogos repetitivos que parecen diseñados para que un niño los aprenda de memoria o un sentimiento de autograndeza que se festeja a sí mismo constantemente. En ese Imperio calculador y frío de las franquicias. Ella pudo contra todo eso: la Fuerza los derrotó a todos.
Capítulo III.V
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana...
La República se ha desmoronado. Un malvado Imperio Galáctico ha nacido. El director de investigación de armas avanzadas, Orson Krennic, busca al científico Galen Erso para completar un arma de poder nunca antes visto. Erso deja el cuidado de su hija, Jyn Erso, al extremista Saw Gerrera.
Años después, Galen, a través del piloto renegado, Bodhi Rook, da un mensaje trascendental para la resistencia a Gerrera, pero los rebeldes primero deben encontrar a Jyn...
Un comienzo lento en una película de más de 2 horas. Empero, el ritmo naciente no es su mayor problema. Es la falta de un suficiente desarrollo de los personajes principales y la consecuente falta de empatía por ellos (por lo menos al principio). A Jyn (Felicity Jones) la rescata el capitán Cassian Andor (Diego Luna) y el androide K-2SO. De ella, asumimos que está en contra de los dominadores por su traumático pasado, no obstante, parece que está ahí por fuerza y su convicción de luchar es muy pobre inicialmente, de él, nos muestran que toma decisiones moralmente cuestionables. ¿A quién matar y por qué? ¿Qué órdenes debe cumplir para "el bien" común? Mi curiosidad pensó: ¿Qué es lo que ha hecho antes? Pues quién sabe. Nunca se aclara. Me gustaría haber conocido más sobre ellos. Eso no pasa porque aparecen muchos más personajes y en conjunto son tratados como soldados que van de un set de acción a otro con poco espacio para desenvolverse.
Quien roba tiempo a los protagonistas es Saw (Forest Whitaker). Al principio también parece ser alguien primordial por la forma en la que se le trata pero resulta un "extremista" con un adjetivo calificador poco claro en su justificación, de una caracterización por momentos acartonada y de una actitud que se siente fuera de lugar a pesar de la probada solvencia de quien lo interpreta. Lo contrario de Felicity y de Diego. Sí, sus personajes tienen mucho más espacio para profundizar y casi nunca se relajan ni son completamente "divertidos" como Luke, Han y Leia hacían, por ejemplo; aún así: son muy buenos. Los dos. Desde el póster, la señorita roba miradas sin esforzarse, en pantalla, termina por ser una de las personalidades más memorables de las Guerras Estelares. El ya no tan joven charolastra no se queda atrás aún con su acentuada forma de hablar inglés. Ambos contagian la alegría de estar en una de las historias más grandes de nuestros tiempos, hacen cualquier esfuerzo físico sin problemas, interactúan espléndidamente con el muy agradable robot K-2SO (que en un par de ocasiones sentí forzado) o con los otros del grupo y se presentan convincentemente como el ímpetu que desesperadamente necesitaban quienes afrentan a un destructor de mundos. Jones brilla sobre todo en una junta de rebeldes donde se discute el plan a seguir.
Destaco también a Donnie Yen como Chirrut Ȋmwe. Un ciego que sabe kung-fu al cual nada más le falta un sable de luz para ser un caballero jedi completo. Sus movimientos quedan muy bien y su relación con su amigo, Baze Malbus (Wen Jiang) es intrigante. Sin embargo, él me lleva a otra queja: de nuevo se notan demasiado muchos movimientos calculados de los realizadores para explotar groseramente el legado de la marca. Se siente un frío y manipulador plan que quita algo del alma a sus propiedades. A mi gusto, mangonean en demasía a los fanáticos. Eso no se sentía tanto cuando George Lucas era el dueño. Con todo y su fallida pretrilogía, se apreciaba su amor, esmero y respeto.
Chirrut, es una propaganda andante. Un jedi donde no debería encontrarse. Dice a cada rato: "Soy uno con la fuerza, la fuerza está conmigo". Y por su parte Jyn declara: "las rebeliones están hechas de esperanza". Una o dos veces: okey, no problem. De hecho suenan bien. Pero tan constantemente, cansan. Y toda la obra se regodea de ser de Star Wars: datos de planetas, de robots, de diálogos y hasta de escenas y personajes del pasado. Supongo que es una delicia para los superfanáticos y en general todo es introducido de forma muy suave, pero hace pensar si la justificación para la obra era contar una nueva historia o hacer pensar en una historia vieja y ganar carretadas de dinero en el camino.
Si a alguien hay que agradecer por los millones que ha generado la historia es a un tal Darth Vader. Bueno, pues nuevamente lo vemos en pantalla y su participación es más que bienvenida. Con algunas escenas nos recuerdan porqué es uno de los mejores villanos de la historia del cine. Aunque nuevamente él no es el enemigo principal, quien lleva esa responsabilidad es Orson Krennic (Ben Mendelsohn). Un convencido miembro del Imperio que se topa con pared antes de recibir el reconocimiento que cree obtendrá del emperador. Me parece que juntos le dan la fuerza tan necesaria a la película de un gran villano... sin olvidar que el peligro máximo de los héroes es fallar en la misión que tienen.
Uno que desentona muy feo con el pasado es el compositor de la banda sonora: Michael Giacchino. No puede con la sombra de John Williams y hay momentos en el filme que se beneficiarían si se presentaran sin su música (de él o de cualquier otro). No se entiende bien como es que los realizadores usaron composiciones tan poco apegadas a las ya conocidas si toda la película toma cosas de los filmes anteriores.
Hay dos rubros que sentí aportaron buenas cosas a la serie. Uno, la cinematografía. Al principio tiene una paleta bastante más oscura de lo usual y al final brilla de forma insospechada en tierra y en el espacio. Dos, el director. Debo decir que Gareth Edwards (Godzilla de 2014) muy probablemente a hecho la película de Star Wars visualmente más atractiva hasta ahora. Es una obra fantástica en ese rubro. Planetas distintos, climas diferentes, naves lustrosas o desgastadas, bases militares, caracterizaciones de cientos de personajes que merecen una nominación al Oscar o efectos especiales al servicio de la trama que usan a la computadora o que fueron hechos en la vida real que también merecen un reconocimiento. Tal vez (tal vez) la queja con él sería que por momentos en las batallas su cámara no muestra tan claramente la acción en pantalla y que se siente cierta interferencia corporativa para garantizar un producto. Eso se le perdona por los memorables cuarenta minutos finales que logra. Todas las piezas caen de forma perfecta en ese tramo.
Un asalto a la fortaleza enemiga para el recuerdo. K-2SO logra ser gracioso y heroico, Chirrut y Baze junto a Bodhi y otros se vuelven espartanos en el esfuerzo contra stormtroopers o AT-ACTs, los escuadrones de X-Wings luchan en los cielos y de alguna forma Destructores de Estrellas caen ante los pequeños rebeldes. Dos de ellos se hacen gigantes. Jyn y Cassian enfrentan estoicamente un destino que todos sabíamos tenían puesto y logran conmover mientras lo hacen. Su Fuerza llega a los espectadores y hacen que la Fuerza permanezca con nosotros.
9.0/10
¡Uf! ¿Quien diría que una "pequeña" historia daría para tanto?
¡Qué cosa tan linda amigos! Sin embargo, hay dos víctimas que creo nadie ha contado y
que son difíciles de ver en esos campos de batalla. Se llaman Episodio VII y
Episodio VIII. El primero pierde muchísimo lustro inmediatamente, el segundo
está en serios problemas. Aquí hubo un sacrificio real ante un momento de
verdadero peligro. La muerte hizo leyendas. En cambio, ni Rey ni Finn tienen a alguien digno a quien enfrentar. La única esperanza es que Luke Skywalker les enseñe algo
verdaderamente interesante.
¡Oh! Por ahí leí un comentario que extrañaba la marquesina inicial en
los filmes de la serie. Pensé que exageraba. Nop. Realmente hizo falta.
Actores: Lulu Wilson, Elizabeth Reaser, Annalise Basso, Henry Thomas
Duración: 99 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2016
Sólo un médium mediante la ayuda del otro mundo podría haber vislumbrado que una poco esperada precuela de una mala película de terror (Ouija, 2014) daría una grata sorpresa de la mano de un fino director, tres mujeres encantadoras y sombras tenebrosas. Es más, es mejor ignorar la obra primigenia y mejor concentrarse en este nuevo capítulo, que además, se entiende completamente sin necesidad de su antecesor, ¿por qué? Porque resultó un muy agradable filme de terror. Yo diría que incluso uno memorable.
Varias cosas lo hacen distinto a otros de su género y tal vez por lo mismo: a muchos no les podría gustar. Y es que es en la convención esperada por la que en general el público va a ver este tipo de obras donde se siente más distinta, esto es: en los sustos. No es que no tenga uno que otro sobresalto tempranero, es que realmente se toma su tiempo para construir lo más horripilante y esto lo deja verdaderamente hasta el último. No le obsesiona. Así que varios minutos no hay nada "feo" y si quieren ver un montón de sangre y locura desatada y sangre y demonios liberados y sangre y muñecos malditos y sangre y tortura duradera y sangre y así. Pues nel. Acá no hay.
Está una niñita con pocos amigos a la que molestan en la escuela que tiene la esperanza de poder hablar con su padre muerto, una madre que debe encontrar la forma de obtener suficiente dinero para pagar la hipoteca y mantener a sus hijas, y una adolescente que quiere sentir el amor junto a un chico. ¡Awww! (^__^) ¿Cuántos demonios aparecen junto a intentos de desarrollo de personaje? No muchos. Todavía mejor, el miedo aparece por culpa de decisiones de los protagonistas y estos así lo hicieron orillados por su desgracia personal y sus errores y omisiones son plausibles y previamente justificados. Sin pasar por alto que Lulu Wilson, junto a esa conocida mirada de niña tranquila pero perturbada, interpreta muy bien al pequeño monstruo, y que está bien acompañada de Elizabeth Reaser y Annalise Basso. Ellas son inocentes, culpables o víctimas alteradas.
No las deja solas una linda fotografía de tonos dorados o de excelentes fondos oscuros en encuadres muy bien pensados, una maravillosa ambientación con las que un filme mexicano sueña (la historia transcurre en 1967), guiños a otras películas de terror (El Exorcista, Poltergeist o la primera Ouija, por ejemplo), escenas que se dan el lujo de al mismo tiempo ser de suspenso y luego cómicas, un inteligente manejo de locaciones y claro está, uno que otro salto de sus visores en la butaca. ¿Pero son suficientes? ¿Dan el pavor que esperan los jóvenes? No tengo esa certeza.
Al final intenta no dejar lugar a dudas y da la muerte, la violencia y la macabra historia del espíritu chocarrero. No gana mucho con ello. Tampoco pierde inexorablemente. Mejor, yo hubiera querido que esa familia saliera vencedora. En ese sentimiento está el encanto.
Actores: Noel Gallagher, Liam Gallagher, Paul Arthurs, Alan McGee
Duración: 122 minutos
País: Reino Unido
Año: 2016
"Quiero hablar esta noche
Hasta la luz de la mañana"
Sobre cuan supersónica puede ser una pared maravillosa en una supernova de champaña. Sobre cigarros y alcohol de una estrella de rock n' roll. Sobre la grandiosa oportunidad que brinda la música para todos. Incluso si eres un chico de los suburbios que tuvo un mal padre. ¿Sabes a lo que me refiero? Permanece conmigo.
La historia es verdadera. La presenta Mat Whitecross y la cuentan los hermanos Gallagher. Es difícil de creer que ya pasaron veinte años de eso. Es sobre el ascenso vertiginoso de una banda nacida en Manchester, Inglaterra. Se llaman Oasis. Y tan sólo les tomó tres años y dos discos para liderar un concierto frente a 250 mil personas.
Una aventura muy interesante de ver. No importa que nunca hayan oído hablar de ellos (Shame on you!). Es un documental musical de parte de los productores ganadores del Oscar en la categoría homónima del año pasado. Tiene un gran estilo, edición y, primordialmente, protagonistas. Los dos líderes de la banda tienen toda la seguridad y descaro del mundo y las interacciones entre ellos son bastante divertidas. Eso nace de un dato: ellos son hermanos. De esos que se aman y se odian, de esos que se pelean a cada rato. Las declaraciones que daban a la prensa también son sobresalientes por lo atrevidas, controversiales y para mí, de nuevo, divertidas. No tenían empacho en decir algo así como: "somos la mejor banda del mundo" (nada más) o "tomar drogas es como tomar té". Mmm, tal vez tanta desfachatez no sea del agrado de todo el mundo pero, ¿un rock star puede ser realmente humilde? Ellos sostienen que una banda puede ser muy buena pero que si le falta controversia o actitud, entonces no son tan buenos. Puede ser. Puede ser...
No todo es adulación o altanería. El doc se sumerge en lo desastroso que resultó el uso de drogas en la primera gira estadounidense y la crisis resultante de Noel, en los problemas en que se metían con los medios de comunicación o en la difícil relación que tuvieron con su padre abusivo. Asimismo, se plantea, sin subrayar, que tal vez la agrupación debió de desintegrarse después de su concierto multitudinario. Lamentablemente no explican el por qué, sólo lo dan a entender y dejan muchos años posteriores de lado (se desintegraron en el 2009).
¿Cuál es la historia? La de la gloria que les llegó tan rápidamente. Está la anécdota digna de leyendas de cómo los firmó el representante de la disquera, está una pelea que canceló una esperada presentación, están los mejores discos consecutivos que produjo Inglaterra en la década de los noventas o esas canciones inolvidables. Está la energía y la fama que todavía solamente el rock parece dar. La crónica entrevista a los miembros de la banda, a la familia o a los manejadores. Todos suenan honestos y no parecen nunca querer ser políticamente correctos (¡sería tan falso en este lugar!). Se muestran esos primeros ensayos, llamadas telefónicas muy íntimas, fotos o acertadas animaciones. Material que ayuda a conocer mejor a esas personalidades tan egocéntricas (aunque tal vez se les respete demasiado) y resulta una delicia si eres uno de sus seguidores.
Los productores agregan otro gran documental a su lista. Los n00bs se pueden convertir en pros. Los fanáticos tienen para recordar esos maravillosos primeros años. Los intérpretes viven por siempre.
Actores: Mark Wahlberg; Kurt Russell; John Malkovich; Gina Rodriguez
Duración: 107 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2016
Un monstruo que no pudo ser domado se libera con estruendosos y placenteros gruñidos provenientes a través del océano, debajo de la butaca y encima de la cabeza en este relato basado en una cosa muy mala que resulta en algo bastante bueno.
El filme cuenta las horas inmediatas que precedieron y siguieron al desastre ambiental de la plataforma petrolera Deepwater Horizon el 20 de abril del 2010 en la costa del Golfo de México. El peor vertedero de petróleo de la historia. Basada en un artículo del New York Times, la historia da luz de esas malas decisiones que provocaron el accidente, qué lo ocasionó y las vidas que se perdieron; así que hay una sensación de verosimilitud que ayuda mucho al relato y deja cierto aprendizaje de la industria del crudo. Aunque no piensen que esto es una lección de historia o un documental. Es una película de acción. Y por lo tanto, tal vez a ciertos espíritus moleste el hecho de que no lidia con las terribles repercusiones que causó al planeta. Yo creo que eso es para contar en otra ocasión. Lo que está, está realmente muy bien puesto.
Son 107 minutos que van de menos a más y que, literalmente, se elevan de manera explosiva. Es un ritmo muy agradable que pocas veces se logra. Afortunadamente, es apenas uno de varios aspectos positivos. Ahí están también esas pequeñas señales de que algo muy malo va a pasar, una ambientación impecable, diálogos cuidados, la forma en que se introduce el tema mediante una astuta escena familiar, un excelente elenco, buenas actuaciones y un diseño sonoro que me encantó. El petróleo ruge a través de la tierra antes de ocasionar problemas y cuando sube y hace estallar todo: la sala de cine vibra. Por varios minutos y de manera justificada (¡no se pierdan la experiencia de verla una sala con grandes bocinas!). Tal vez la una única queja sería que a veces el director pone muy cerca la cámara de los actores y se pierde la oportunidad de apreciar la acción y el escenario.
Quienes dieron completa seguridad mediante su trabajo fueron los protagonistas. Mark Wahlberg es un sólido padre de familia, un técnico que compone cualquier desperfecto en la plataforma que muestra dominio de su mundo mediante la forma en la que habla y un héroe que salta al agua en llamas cuando debe hacerlo. Kurt Russell ("Mr. Jimmy") es el duro y confiable administrador de la plataforma a quien se le debería haber hecho caso que no se detiene ni cuando está desnudo, ciego y con una herida en el pie. Y John Malkovich es el arrogante y sabroso villano enviado directamente desde British Petroleum que se regodea en su seguridad de que no va a pasar nada malo.
Hollywood se ha aprovechado de nuevo de una tragedia. No cabe duda de que saben hacerlo muy bien.
Hay viajes extrañamente inolvidables y enriquecedores. Este es uno de esos. Fue moderadamente entretenido, visualmente pobre, auditivamente monótono, sin secuencias con música que aceleraran los latidos, al parecer fotografiado con una cámara de celular chafa, sin trama evidente, lleno de carencias y de duda: ¿Ante que me enfrento? ¿Vale la pena esto? ¿Por qué?
Y ahí, en esa pregunta, está la respuesta. Porque estamos frente a la obra de un autor que tiene prohibido hacer su trabajo y aún así, desafía a su gobierno y cuestiona su mundo. Y tal vez lo cambie.
Jafar Panahi es un director iraní al que le fue prohibido hacer películas. En ese país no se puede hablar de un montón de cosas y hay una censura con mayúsculas. No tonterías. Estuvo en la cárcel por hacer filmes y no debió hacer esto. Para burlar la prohibición, se hace pasar por un conductor de taxi y sube a distintos pasajeros para hablar de temas controversiales: ladrones, la pena de muerte a la que algunos se enfrentan, el entretenimiento occidental y el papel de la piratería, supersticiones locales, presos políticos y defensores de derechos humanos, viudas indefensas, pobres, sentimientos de buenos samaritanos que sufrieron robos y hasta las prohibiciones a las que se enfrentan todos los cineastas de su patria o palabras de cariño al público que espera su trabajo. Todo adentro de un taxi en menos de hora y media sin ser propagandístico.
Es cine a un nivel muy superior al simple entretenimiento. Es defender la libre expresión. Es política. Es poder.
Es profundo y cada quién puede interpretar de distinto modo la complejidad de sus planteamientos. Sólo que debes saber de antemano el contexto de la obra en todo momento (y sentir simpatía por lo que superó). Si no lo sabes (ni conectas), probablemente te quedes muy decepcionado. Algunas conversaciones son divertidas y sus temas llegan a ser cercanos pero tener todo el tiempo a personas hablando sentadas frente a la cámara puede ser cansado y hasta aburrido. Esto está extremadamente lejos de ser una costosa producción estadounidense. Hasta el cine mexicano parece solvente en comparación.
Bajo esas restricciones, quien se eleva por encima de todo es la sobrina del director (quien recibió a nombre de Panahi el premio del Oso de Oro del Festival de Berlín del 2015 por este filme). Su presencia brinda el mejor rato de estos minutos y es fácilmente el acompañante más agradable y divertido.
Si se unen con ella a este paseo, preparen para deleitar a su conciencia o a su intelecto (aunque no a sus sentidos).
Actores: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams
Duración: 128 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2015
Se requieren exhaustivas horas de investigación, entrevistar a los posibles protagonistas, organizar la información, elegir los casos representativos, tener al equipo adecuado, rechecar los datos, ordenar todo de nuevo, sentarse a hacerlo y editarlo para que quede listo. Ese fue el trabajo que esta película hace y ese fue el trabajo que hicieron los que aparecen en ella. Un depurado relato de cómo fue que un periódico en Estados Unidos destapó hechos de pederastia de decenas de sacerdotes, la complicidad de la Iglesia y el trabajo de abogados para ocultar los hechos.
Lo publicó The Boston Globe en el 2001. La investigación corrió a cargo del equipo conocido como Spotlight. Un grupo de cinco reporteros que empezó cubriendo una severa e inverosímil acusación de un abogado hacia el cardenal local y terminó descubriendo un escándalo de proporciones globales. Vemos como buscan entrevistas de encubridores, víctimas o perpetradores; como descubren perturbadores patrones; como una cosa los lleva a otra o como de pronto descubren nuevas pistas o un hecho del pasado que habían pasado por alto aclara algo en el presente. Ponen el dedo en la llaga. No se conforman. Sienten que hay aún algo más y siguen y siguen. Antes de imprimir la historia, checan y rechecan sus datos, no dejan cabo suelto. Es un excelente filme sobre el periodismo. Aunque también parece thriller y tiene cierto aire de documental. Un montón de tipos hablando y buscando en libros asombra y nos pone de su lado.
Signo de un gran trabajo en la zona de realización. Para empezar, al escribir un buen guión, ya que además del enorme esfuerzo de poner los hechos claros, da personajes definidos, escenas pequeñas que dicen mucho y diálogos vertiginosos. Indispensable, el editor, Tom McArdle, a quien yo creo que deben dar el Oscar en la categoría pues además de que hizo una película comprensible, le salió una entretenida y de buen ritmo. Todo el elenco es bueno, en especial Michael Keaton y Rachel McAdams. El primero, el seguro líder del grupo lleno de experiencia que sabe que hacer que además acepta haber cometido un grave error en el pasado y quien más resistencia exterior enfrenta y la segunda, una bella reportera que tiene conflictivas razones personales al hacer su chamba. A su lado está Mark Ruffalo y no lo hace nada mal, pero yo lo sentí algo forzado en su interpretación física (tal vez el reportero al que interpreta en la vida real actúa de esa forma... sólo que ese fuera el caso). Y para que todas las piezas encajen, está la gran dirección de Tom McCarthy (quién no hace mucho hizo una horrible [dicen] película con Adam Sandler [una que se llama The Cobbler], ¡vaya cambio de registro!).
No obstante, para mí hay un "peeeeeeeroooooo". Y es el de que la parte visual del largometraje es muy pobre (las escenas con las víctimas o una secuencia que usa "Silent Night" son de las excepciones). Se sostiene por una enorme cantidad de diálogos y por instantes es tanta información y son tantos personajes, que te pierde. Además de que el tema es difícil de adorar o hacer que te emociones. Aún así, merece estar en la primera plana.
Actores: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhall Gleeson, Will Poulter
Duración: 156 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2015
Ellos lo abandonaron. Fue en 1823. Por donde hoy es Dakota del Sur, en Estados Unidos. Sí. Pasó. Pero el tipo no murió. Así que buscó tomar venganza sobre quienes lo dejaron. Así pasó. Entonces su historia se hizo famosa y llegó hasta un director mexicano que decidió usarla para una película. Y esta obtuvo 12 nominaciones a los premios Oscar. Y todas y cada una de las jodidas nominaciones fueron merecidas. ¿Será "mejor película"? Me gustaría que eso pasara también.
Creo que se lo merece. Además, se distingue entre sus principales rivales en que usa el componente visual del cine mejor que ellas (Spotlight y The Big Short son buenas, pero se apoyan mucho en diálogos y son tipos trajeados en oficinas). También me gusta que exige cosas de ti. Esta no es una historia diseñada para hacerte feliz o un largometraje fácil de ver o querer. He aquí lo contrario a "un final feliz"; he aquí, más de dos horas y media para aquellos que no pueden poner atención, además, con un montón de violencia y sangre, pero también, he aquí la muestra de un enorme espíritu humano (esta vez el director no exagera en su apreciación), sentimientos que son parte de nosotros aunque muchas veces lo queramos negar (odio, furia, revancha o desprecio), colonialismo, sublime naturaleza que maltrata al hombre y una maestría en la técnica cinematográfica extraordinaria.
Bien, pero, ¿de que va? No de mucho, realmente. Hugh Glass (Leonardo DiCaprio), trampero y explorador, está en mil ochocientos veintitantos con otros hombres y con su hijo pawnee llamado Hawk cerca del río Misuri cazando animales cuando de pronto son emboscados por indios arikaras, al huir de los nativos por el bosque, el protagonista es horriblemente atacado por un oso grizzly. Está casi muerto, no obstante, el capitán, Andrew Henry (Domhall Gleeson), ordena que sus hombres lo carguen de regreso a la base. Lo hacen hasta que llegan a un terreno empinado donde no pueden transportarlo más. Deciden dejarlo acompañado de Hawk, de otro joven del grupo, Jim Bridger (Will Pulter), y del ex militar John Fitzgerald (Tom Hardy), con quien antes Glass había tenido severas fricciones y quien sólo está ahí por la recompensa que le ofrecieron por quedarse y porque cree que pronto lo va a poder enterrar. Sólo que pasan los días y el explorador no se muere, así que Fitz mata al vástago y engaña a Bridger para abandonar a Hugh a una muerte segura. Por supuesto, no lo hace y todo lo que resta del filme es la increíble supervivencia de ese hombre y su búsqueda hasta encontrar la venganza.
Eso es lo más criticable de la obra, su historia delgada que no tiene mayor sorpresa con un protagonista que tiene sólo una cosa en mente y que además es difícil de querer, ¿van a empatizar con un asesino sucio e implacable que casi no habla? Probablemente no, pero sí podemos admirar la forma en que plasman todo lo que sobrevive. Empezando con la emboscada arikara. Una secuencia relativamente larga, cruda y estupendamente coreografiada en donde la cámara pivotea, sigue, se aleja y regresa a personajes en medio de un montón de árboles, a través de estructuras o arriba de un río mientras las flechas vuelan y las balas se disparan. Excitante inicio. También memorable, el ataque del oso. Hubo bromas donde se llegó a especular que el oso violaba al pobre de Leo o donde se dijo que este pariente de Winnie Pooh sería el ganador del premio de la Academia, jaja, pero la secuencia no es nada graciosa, es bru-tal. "Pobre güey", neta. Nunca dudé que era un animal real quien atacaba al actor. Y después, nos muestran las espantosas heridas que dejó la pelea y como las cosen. "¡Guáaaaaacalaa!" ¡Pero se ve muy bien! :)
Ejem, esas escenas tal vez sean las que más dejan huella, pero hay muchas otras muy padres. En una, hombres iluminan el bosque con antorchas, en otra, un hombre indefenso no puede impedir un asesinato y sus gruñidos y sus ojos son la viva imagen de la ira y la impotencia, en aquella, se usa al cuerpo muerto de un caballo como refugio, en esa de allá, el río arrastra a alguien y no lo mata de milagro. En muchas otras, están los copos de nieve, montañas, el sol atravesando el bosque o chispas de fogatas elevándose al cielo. Y todas ellas son mejor verlas que leerlas o escribirlas.
Lo anterior podría llegar a ser un poco excesivo a algunas personas ya que hay muchas imágenes de la naturaleza que se repiten y tal vez si las hubiesen quitado, se hubiese agregado rapidez al relato y menos tiempo final. Además de estas, hay visiones del protagonista sobre su esposa muerta o sobre la religión o animales muertos. Para mí, sí agregan cierto halo de espiritualidad, no obstante, dudo que sean universalmente efectivas.
Mientras tanto, quienes deben de estar pidiendo un boicot no son Will Smith y su esposa, son los cinematógrafos rivales de "El Chivo" Lubezki porque todo parece indicar que va a ganar otro Oscar a "Mejor Cinematografía" por tercer año consecutivo. La película se ve superwow y no parece haber encuadre o movimiento de cámara imposible, además, se decidió filmar toda la película utilizando solamente la luz natural que había disponible y eso ayudó (creo) a plasmar algo todavía más vivo y real.
¿DiCaprio va a ganar por fin el premio de mejor actor? Yo creo que sí. Aunque gran parte del largometraje su personaje no pueda hablar, con sus gruñidos o su mirada se da a entender, y además, su trabajo requirió de un enorme esfuerzo físico: frío (¿hipotermia?), comer cosas asquerosas, hacer cosas asquerosas u horas de maquillaje; sin olvidar que demuestra con gran solvencia diversos sentimientos extremos (aunque honestamente, al principio yo pensé que nada más quería salvarse, la locura de su venganza se me perdió mucho tiempo). Si bien, hay que comentar que sobre el personaje principal hay otra crítica: le pasan demasiadas cosas malas, algunas, muy extremas. Sencillamente, se debería haber muerto. Yo estaba demasiado encantado viendo lo que veía para que eso me importara, la verdad.
Tom Hardy es el coprotagonista. Es el villano. También lo hace bastante bien. Es totalmente creíble plasmando a alguien despiadado y aún con un montón de capas de ropa encima físicamente es amenazante, sin embargo, por momentos cuesta entender sus palabras (aunque esto a nosotros no nos afecta gracias a los subtítulos, ¡ja!). Otro participante destacado es el sonido. El viento que derriba árboles o el rugido del agua o las detonaciones de armas o una osa enojada o una simple respiración ayudan a la atmósfera y cuando se mezclan con otros sonidos y gritos o diálogos, siempre son claros y absorbentes, además, pude apreciar una mezcla de sonido envolvente incluso por encima de lanzamientos veraniegos. Asimismo, la banda sonora acompaña bien a los paisajes o a las personas.
Con todo y su protagonista superhombre que se cura y sobrevive a cosas de forma improbable y su poca profundidad temática, prefiero la belleza sangrienta de la venganza de Hugh Glass sobre oficinistas en el mundo moderno.
Hay una guerra fría librándose en estos momentos en el cine. Por un lado tenemos a Hulk, Luke Skywalker y Superman, por mencionar algunos; y en el otro, tenemos a Steven Spielberg, Tom Hanks y los hermanos Coen, por decir unos nombres. Dos visiones totalmente distintas. Una parece estar ganando. Yo sé con cuál me quedaría.
El segundo bando, por supuesto, e invito a todo aquel que tal vez me lea a averiguar por qué, viendo la primera colaboración entre esos tres personajes que mencioné anteriormente en la que de seguro no será la última obra que trate sobre espionaje mientras el Muro de Berlín permanecía de pie, pero sí una que creo, se encuentra entre las mejores.
La película se basa en hechos reales. En 1957, en Nueva York, fue capturado el espía soviético Rudolf Abel (Mark Rylance) y para demostrar los valores de justicia norteamericana, se le asignó al capaz abogado James B. Donovan (Tom Hanks). El agente encubierto fue declarado culpable pero gracias a su defensor libró la pena de muerte. Poco después de eso, la Unión Soviética capturó al piloto norteamericano Francis Gary Powers y entonces, a Donovan se le encargó negociar un intercambio por Abel en la parte comunista de Berlín.
La película se cimenta en magia celuloideaica. Spielberg dirige (magistralmente [otra vez]). Muestras de su destreza son su emocionante secuencia inicial prácticamente muda, o el intercambio tenso y simbólico en el puente que da nombre al filme en la parte final, el posicionamiento y movimiento de su cámara, la cuidada recreación de la época y nuevamente, la excelente fotografía de la que gozan sus largometrajes. Esto sí se ve como cine, lo demás, parece televisión. Tom Hanks actúa y lo hace ver todo muy fácil. No solamente como un abogado que nos convence de que "toda persona importa" sino como un hombre en peligro de muerte que además acepta un trabajo por el cuál se gana la antipatía de sus colegas, el público y hasta su familia. Si lo más seguro es que él reciba otra nominación al Oscar como Mejor Actor, lo increíble sería que su coprotagonista, Mark Rylance, no esté ya entre los nominados a Mejor Actor de Reparto. El tipo es sorprendente. Luce como un hombre débil e insignificante y, sin embargo, con sólo su lenguaje corporal, sabemos que no lo es, que oculta algo, agreguémosle una voz que nunca se agita y una templanza que jamás se quiebra y he ahí un espía memorable.
El guión fue escrito por Matt Charman y fue pulido por Ethan y Joel Coen (Fargo, No Country For Old Men), así que el evento histórico está bien explicado, al protagonista lo hacen sufrir de varios ángulos para nuestro entretenimiento, hay buenos diálogos, algunos toques elegantes o graciosos e ideas de cierta profundidad (justicia, valor, deber).
¿Algo luce sospechoso? Mmmm, por un accidente, en Berlín es capturado un estudiante de economía norteamericano que Donovan también quiere salvar. Esta parte se siente algo floja y Spielberg en algunos instantes nuevamente se siente algo superfluo o sentimentaloide. Pequeñeces realmente.
Lo que me parece preocupante, ¡alarmante!, incluso, es que ni toda la maestría en un arte acumulada y demostrada por Spielbergs, Hanks y Coens (y una semana de exhibición extra) superen la asistencia de cosas como Don Gato, el inicio de la pandilla (en México, el día que escribo esto)... ¿alarmarse por eso ayuda? Naaaaaa. Tal vez lo mejor sea escribir que el cine aún tiene hombres de miras amplias dispuestos a levantarse una y otra vez contra necesidades juveniles al tiempo que dan resultados excelentes y esperanzadores en medio de esta guerra fría cinematográfica.
Actores: Joseph Gordon-Levitt, Charlotte Le Bon, Ben Kingsley
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2015
¿Una película que abusa y aburre en el uso de las palabras, que no desarrolla bien a sus personajes y que desaprovecha prácticamente toda su primera mitad es recomendable? Sí, absolutamente, no nada más llega a ser eso, es una experiencia im-per-di-ble que solamente el cine puede dar.
El 7 de agosto de 1974, alrededor de las 7:15 de la mañana, el funámbulo francés, Philippe Petit, caminó por una cuerda que él puso en la parte más alta entre las dos torres del World Trade Center de Nueva York. ¡En serio! Sucedió realmente. No usó un arnés de seguridad y mucho menos una red de protección. Tampoco tenía el permiso de hacerlo. Fue: algo ilegal... y completamente asombroso. Esa es la base para el filme.
Antes del sorprendente acto, debemos conocer un poco al hombre que se propuso tal hazaña/locura/¿obra de arte? Aunque la forma en que el director decide lograr eso es muy cuestionable y por momentos, molesta. Desde un inicio (y lamentablemente hasta en los momentos climáticos) la historia usa a Petit como narrador. Lo único que eso logra es que en pantalla veo lo que se me está diciendo y algunas veces incluso se repiten frases que ya quedaron más que claras por lo que vi en pantalla, agruéguenle que Philippe es un hombre lleno de energía con una voz que trata de reflejar ese carácter y un acento francés peculiar, y: tenemos un detallito.
Otra particularidad que salta a la vista es el ritmo y efectividad de la primera parte de la obra. Se siente lenta y no queda totalmente claro cómo es que nuestro artista pasó de caminar entre dos árboles a baja altura a cruzar entre las dos torres de la Catedral de Notre Dame (paso previo a Nueva York) y más importante aún, no sabemos qué es lo que lo incita ni cómo es él realmente, ¿por qué lo hace? ¿Por qué? No lo sé. Tampoco conocí bien a sus amigos o a su novia. Lo acompañan y están presentes, sí, pero sólo dicen uno que otro diálogo sobre algo del momento, ¿qué los atrajo y qué pensaron de las excentricidades de su amigo artista? Es otra incógnita.
La certeza es el "golpe maestro" que hay que ejecutar en las torres más altas del mundo y una vez que estamos en la ciudad de los Yankees, la cosa se pone buena. Primero deben ingeniárselas para poner el cable en su lugar y eso no será fácil, así que el filme se transforma en una especie de relato de ladrones (no hay que olvidar que el acto era ilegal y que no obtuvieron nunca el permiso de nadie). La banda necesita un plan, los instrumentos necesarios, cómplices, saber todos los movimientos dentro de los edificios, transporte, subir hasta el último piso sin que nadie sospeche de ellos y tener todo listo por la noche para maravillar al mundo en la mañana.
Hay imágenes previas que anticipan eso.
El World Trade Center luce gigante, imponente y atemorizante... desde abajo. Petit está en papel de espía y analiza el mejor rumbo a seguir a ras de suelo, pero en cierto momento, llega a lo más alto de una torre ¡y qué vista! Lo que va a hacer y donde vamos a acompañarlo es una locura.
No hay vuelta atrás. Está decidido. Y una vez que el plan se pone en marcha la tarde antes del día previsto, subimos a otro nivel. Hay una deliciosa tensión que va creciendo constantemente al ver cómo el equipo se enfrenta a imprevistos y cómo casi fracasan antes de siquiera poder poner un pie cerca del vacío. Cuando llegan al último piso. El cine demuestra sus alturas.
Me voy a arriesgar a caer en un precipicio amigos, pero hay convicción en mí: efectos especiales al servicio de la historia como estos, no los van a ver en ninguna otra película este año y me cuesta trabajo recordar algo como lo que viví en otros filmes. Olvídense de Star Wars. Esto es lo que tienen que experimentar en una pantalla grande; esto solamente se puede gozar a plenitud en una sala de cine.
Freddy Krueger y Jason Voorhees no dan tanto miedo como lo es la vista de una muerte segura y horrible al caer más de 400 metros si cometes cualquier error. La magia que pone Robert Zemeckis y el buen trabajo de Joseph-Gordon Levitt hizo que a cada momento pensara: "¡¿cómo va a hacer eso?!" o "¡Noooooo mammmmsss! ¡No mames! ¡NO MAMES!". Quería apartar la vista, me sumía en mi asiento y me sujetaba a los apoyabrazos (mi miedo a las alturas ayudó, supongo). ¿Quieren que les diga algo más para convencerlos? En proyecciones previas, según reportes de prensa: hubo gente que vomitó.
Resistan algunos minutos, disculpen al narrador, olvídense de tratar de entender razones o personalidades y simplemente vayan a la sala IMAX más cercana y empiecen a pensar: "¡¿qué está haciendooooooooooo?! "
8.5/10
Si la película es increíble, bueno, el acto de la vida real fue... ¡Dios mío! Les dejo un video con las fotografías de ese instante (no hay video, solo fotos) que aparecieron en el excelente documental ganador del Oscar sobre esta hazaña Man On Wire.