jueves, 27 de febrero de 2014

Reseña de 12 Años Esclavo (12 Years A Slave)



Director: Steve McQueen
Actores: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Lupita Nyong’o
Duración: 134 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2013

¿Cómo obtenía su libertad un negro en Estados Unidos antes de la abolición de la esclavitud?, ¿quién le enseñó a tocar el violín?, ¿cómo formó una familia?, ¿dónde vivían además de en Nueva York?, ¿cuántos eran? Son sólo algunas de las preguntas iniciales que quedaron sin respuesta después de ver este filme adaptado del libro autobiográfico 12 Years a Slave de Solomon Northup, publicado en 1853.

Lo que deciden contar es la durísima travesía que soportó este hombre después de haber sido engañado y perderlo todo. Interpretada excelentemente por Chiwetel Ejiofor. Con sólo una mirada expone miedo o tristeza, se muestra controlado mientras hierve por dentro y cuando alza la voz entiendes por qué lo hace. Eso entre los muchos golpes físicos y psicológicos que recibe de sus varios dueños blancos. Sobre todo de Edwin Epps, un amante del látigo, alcohólico, neurótico y sadista interpretado con potencia por Michael Fassbender. A él le gusta su esclava Patsey, a quien no la deja usar jabón y hace sufrir hasta la desesperanza, que plasma muy bien  Lupita Nyong’o.

Todos dirigidos por el británico Steve McQueen (no tiene que ver con el actor) quien tiene un cuidadoso manejo de la luz y de la sombra, y hace composiciones visuales muy interesantes. Como ese rayo de luz que atraviesa una celda e ilumina el cuerpo de un preso o esos hombres que no se atreven a salvar a otro que está colgando de la rama de un árbol. Cuida el vestuario, también. El de decenas de subyugados con harapos desgarrados o el de personas ricas con sus  trajes elegantes.  

Ricas vestimentas que muchos compran con la sangre que salta debido a los latigazos que propinan. Y dan muchos. Tal vez demasiados. En pantalla hay abundantes minutos de crudeza sin descanso, evita momentos de alegría que en el libro se dan cuenta que llegaron a ocurrir. Donde además se describen algunos hombres que no eran tan malos y que el mismo autor alaba. Que recuerde todos los blancos del sur son personas malas y los tipos buenos son del norte, en especial uno de Canadá quien ayuda en la resolución de la historia. En la cual hubiese sido interesante saber el proceso legal para rescatar a alguien. Sin embargo, como eso no es sufrido, no tiene azotes o quién sabe por qué, no se muestra. Una resolución demasiado rápida para un personaje que no llegas a conocer completamente. Sobrevive, pero, ¿a qué se aferraba? ¿Cuáles eran esos momentos que le daban fuerza? ¿En qué creía? Me hubiera gustado saberlo. Sólo lo vi sufrir y recuperar su libertad.

8.5/10

Poster de 12 Años Esclavo
 

lunes, 24 de febrero de 2014

Reseña de Pure Heroine de Lorde



Portada del Album Pure Heroine de Lorde

Ella Marija Lani Yelich-O'Connor, “Lorde”, es una adolescente neocelandesa que no sólo hace canciones con fondos electrónicos minimalistas que hacen recordar la voz de Lana del Rey a cada rato y que conquistan las listas de éxitos, también es una chica que escribe crónicas de historias cotidianas del tercer mundo que sus mismos habitantes rara vez plasman.

Buzzcut Season probablemente nunca entienda por completo eso de: “Tomamos el autobús con las rodillas recogidas […] Cierro mis ojos a la canción que suena” hasta que se suba a una “micro” (de microbús) que transite por una colonia popular en la Ciudad de México, Team habla por millones al decir: “Vivimos en ciudades que nunca verán en pantalla / No muy lindas, pero definitivamente sabemos como hacer funcionar las cosas” y niños sin maestros, jóvenes sin escuela o adultos sin trabajos bien pueden entonar 400 Lux ( “nunca acabamos con matar el tiempo / ¿Puedo matarlo contigo?”).   

Lo interesante es que en ellas no hay pesimismo o tristeza melodramática, sino confianza juvenil valemadrista ayudada por una buena producción a cargo de Joel Little (él hace la instrumentación). Cierto, algunos cortes suenan algo planos, demasiado parecidos o temáticamente invariables y a la voz de nuestra protagonista puede faltarle pasión, pero no son inconvenientes terribles y a ella le basta subir un poco el tono para recuperar la atención.

Cosa que obtuvo de mí en un principio con Royals. Un casi himno para las clases bajas (“Nunca he visto un diamante en vivo”) que honestamente pensé iba a ser lo único bueno que tendría. No es el caso. Muy buenas también, Ribs y A World Alone. La primera, una muy honesta e identificable historia de maduración (“Y nunca me he sentido más sola / se siente tan temible, volverse viejo”), la segunda, el reconocimiento de la soledad en un mundo hipócrita (“Tú eres mi mejor amigo y bailamos en un mundo solitario”)... ¿alguien como ella en el feliz México?

4.0/5